Redes

viernes, 9 de enero de 2026

Canto a los árboles

 




                 -I-

En mi sueño viven los árboles

una vida maravillada;

dan sombra al oscuro deseo,

miran ríos de silencio y de llama

y se quedan siempre en reposo

-hojas que no dan paso al aire,

troncos que son vivas columnas

y sostenes de cielo extraños.

 

-Un silencio sin color ni forma

tiene refugio en estos árboles.

                 
             -II-


Salgo del sueño como de un mar vivo

con las mejillas aún mojadas

y entro en un valle por el que camino

hendiendo el aire con mi alma.
Ahora encuentro estos árboles vivos

cuyas hojas dan paso al aire

-firmes troncos en que me apoyo!

fuentes despiertas de mi alma!


             -III-


Llego a los bosques con un paso mío

y sobre la tierra descanso.
Árboles altos y deslumbrados
me van guardando,

y cada hoja es un espejo

del cielo lento del verano.

 

Por estos troncos

va mi mirada caminando

hacia la copa desenvuelta

donde mil espejos dorados

brillan despiertos y reflejan

la luz de un día inolvidable.

 

Estas ramas del mediodía

son las que en una noche he amado

-sombrío camino hacia una fuente;

secretas, dulces altas ramas,

por donde asoman las estrellas

en mi noche más sosegada.


             -IV-


Puedo robar un solo árbol,

mirarlo a él solo;

vivir la vida de sus hojas,

como va el aire, acariciándolas,

con una mano de seda o llama

entre los pájaros que cantan.

 

Ya me abandono y me deslumbro

para mirar, como mi árbol,

el paso dulce de las nubes

el quieto ardor del aire!

No hay mar, ni arroyo, ni lento lago;

pero este árbol
es fresco y vivo como el Agua

-es hermano del Agua..-
Y el mar lejano me sonríe

en cada hoja de este árbol.


             -V-
 

Como los seres dulces, callados,

van llegando otros árboles.
Crece el bosque y yo me levanto,

entre ardientes columnas avanzo

-¡me toca el aire entre los árboles!


Crece el bosque y ya vienen todos mis árboles.
Vienen aquellos que en el tiempo

todavía cantan!
Los que en mi infancia acariciaba;

otros que he visto desgajados

entre los vientos y naufragios,

y aquellos árboles extraños

frescos y vivos sobre las tumbas
o tapizándoles
de terciopelos graves el Aire!


             -VI-
 

Ya estoy enloquecida de árboles

y me tiendo
sobre la tierra ardiente y blanda

para mirar un solo tronco

una sola copa callada,

la sombra de un árbol solo

que me recuerde los de mi sueño

y me sonría como el Agua!

        Esther de Cáceres 


No hay comentarios:

Publicar un comentario