jueves, 16 de marzo de 2017

Ya he dicho...


Ya he dicho que el alma no vale más que el cuerpo,
Y he dicho que el cuerpo no vale más que el alma,
Y que nada, ni Dios, es más grande para uno que uno mismo,
Que aquel que camina sin amor una legua siquiera, camina amortajado hacia su propio funeral,
Que tú o yo, sin tener un centavo, podemos adquirir lo mejor de este mundo,
Que el mirar de unos ojos o el guisante en su vaina confunden el saber que los tiempos alcanzan,
Que no hay oficio ni profesión tan bajos que el joven que los siga no pueda ser un héroe,
Que el objeto más frágil puede servir de eje a todo el universo,
Y digo al hombre o mujer que me escucha:
"Que se eleve tu alma tranquila y sosegada ante un millón de mundos."
Y digo a la humanidad: "No te inquietes por Dios,
Porque yo, que todo lo interrogo, no dirijo mis preguntas a Dios,
(No hay palabras capaces de expresar mi postura tranquila ante Dios y la muerte.)
Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no le comprendo,
Ni entiendo que haya nada en el mundo que supere a mi yo.
¿Por qué he de desear ver a Dios mejor de lo que ahora le veo?
Veo algo de Dios cada una de las horas del día, y cada minuto que contiene esas horas,
En el rostro de los hombres y mujeres, en mi rostro que refleja el espejo, veo a Dios,
Encuentro cartas de Dios por las calles, todas ellas firmadas con su nombre,
Y las dejo en su sitio, pues sé que donde vaya
Llegarán otras cartas con igual prontitud.


Walt Whitman

viernes, 10 de marzo de 2017

El violín de Becho


Becho toca el violín en la orquesta
cara de chiquilín sin maestra
                   y la orquesta no sirve no tiene
más que un solo violín que le duele.

Porque a Becho le duelen violines
que son como su amor chiquilines
Becho quiere un violín que sea hombre
que al dolor y al amor no los nombre.

Becho tiene un violín que no ama
pero siente que el violín lo llama
por la noche como arrepentido
vuelve a amar ese triste sonido.

Mariposa marrón de madera
niño violín que se desespera
cuando Becho lo toca y se calma
queda el violín sonando en su alma.

Porque a Becho le duelen violines
que son como su amor chiquilines
Becho quiere un violín que sea hombre
que al dolor y al amor no los nombre.

Vida y muerte violín padre y madre
canta el violín y Becho es el aire
ya no puede tocar en la orquesta
porque amar y cantar eso cuesta.


Alfredo Zitarrosa
(10 de marzo 1936 - 17 de enero 1987)


viernes, 3 de marzo de 2017

El instrumento





Conocerse, claro está,
que necesita su tiempo

Con años que albañilean
y años de derrumbamiento


Pero cuando todo es potro,
mujer, baile, vino, viento
Y la carne nos sostiene
tanto mas que el hondo hueso

Qué vas a andar preguntando
si te das por lo derecho?
Y es tu voz la que te dice
Si la promesa es lo cierto

Y de pronto se borraron
la mujer, el vino, el fuego
Que sostenía las carnes,
el temple del instrumento


Y en un cantor de boliche
Me conocí en el ejemplo
Ya perdí mi compañera
Desatame de este enredo


Eduardo Darnauchans

(15 de noviembre 1953 - 7 de marzo de 2007)





viernes, 24 de febrero de 2017



Campo

La tarde está muriendo
como un hogar humilde que se apaga.

Allá, sobre los montes,
quedan algunas brasas.

Y ese árbol roto en el camino blanco
hace llorar de lástima.

¡Dos ramas en el tronco herido, y una
hoja marchita y negra en cada rama!

¿Lloras?…Entre los álamos de oro,
lejos, la sombra del amor te aguarda.



Antonio Machado
Poeta español (1875-1939)


miércoles, 8 de febrero de 2017

Baladilla de los pies descalzos


Morenos, menudos,
de mugre calzados, 
que el arroyo quiere
y persigue el barro...
morenos, ligeros,
listos como pájaros;
desdeñan la ojota,
odian el zapato,
¡libres por la senda
van los pies descalzos!
Su dueña: una niña
su dueño: un muchacho
han ido siguiendo
misterios del campo,
un secreto ruido, 
un bramido raro,
en la noche: tucos,
en la loma: pájaros,
y siempre perdiendo
o regando rastros,
por noches y días
van los pies descalzos.

martes, 31 de enero de 2017

Presencia


¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día,
dejó cenizas de su sombra fiera?

¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía
que vuelva a ser de pronto primavera.

No quedará el trabajo, ni la pena
de creer y de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,

ha de borrar de la confusa arena
todo lo que me salva o encadena.
Mas si alguien vive yo estaré despierto.

miércoles, 25 de enero de 2017

Visita

No estoy.
No la conozco.
No quiero conocerla.
Me repugna lo hueco,
La afición al misterio,
El culto a la ceniza,
A cuanto se disgrega.
Jamás he mantenido contacto con lo inerte.
Si de algo he renegado es de la indiferencia.
No aspiro a transmutarme,
Ni me tienta el reposo.
Todavía me intrigan el absurdo, la gracia.
No estoy para lo inmóvil,
Para lo inhabitado.

Cuando venga a buscarme,
Díganle:
"se ha mudado".