viernes, 22 de junio de 2018

Me iré sin verte


La lluvia, la interminable lluvia
cae lánguidamente.
Me iré sin verte
Y tú marchas en pos de otra aventura 
que mi pecho presiente.

Me iré sin verte.
He de hacer mi mortaja de esta lluvia
tejida con los oros de occidente.
Me iré sin verte.
Si tu amor conociera mi amargura,
honda como la muerte.
Me iré sin verte.
Entre la lluvia tenue, entre la bruma,
me iré sin verte.

viernes, 15 de junio de 2018

Soy, pero soy también el otro...

Jorge Luis Borges y María Kodama

Soy, pero soy también el otro, el muerto,
el otro de mi sangre y de mi nombre;
soy un vago señor y soy el hombre
que detuvo las lanzas del desierto.
Vuelvo a Junín, donde no estuve nunca, 
a tu Junín, abuelo Borges. ¿Me oyes, 
sombra o ceniza última, o desoyes 
en tu sueño de bronce esta voz trunca? 
Acaso buscas por mis vanos ojos 
el épico Junín de tus soldados, 
el árbol que plantaste, los cercados 
y en el confín la tribu y los despojos. 
Te imagino severo, un poco triste. 
Quién me dirá cómo eras y quién fuiste.

Junín, 1966

viernes, 8 de junio de 2018

Amor desesperado

Desechad tristezas y melancolías.
 La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar.

Amor. Dibujo de Federico García Lorca.

La noche no quiere venir 
para que tú no vengas 
ni yo pueda ir. 

Pero yo iré 
aunque un sol de alacranes me coma la sien. 
Pero tú vendrás 
con la lengua quemada por la lluvia de sal. 

El día no quiere venir 
para que tú no vengas 
ni yo pueda ir. 

Pero yo iré 
entregando a los sapos mi mordido clavel. 
Pero tú vendrás 
por las turbias cloacas de la oscuridad. 

Ni la noche ni el día quieren venir 
para que por ti muera 
y tú mueras por mí.

viernes, 1 de junio de 2018

Viaje

Luna en la sierra / José Cuneo
´

Hoy me mira la luna 
blanca y desmesurada. 

Es la misma de anoche, 
la misma de mañana. 

Pero es otra, que nunca 
fue tan grande y tan pálida. 

Tiemblo como las luces 
tiemblan sobre las aguas. 

Tiemblo como en los ojos 
suelen temblar las lágrimas. 

Tiemblo como en las carnes 
sabe temblar el alma. 

¡Oh! la luna ha movido 
sus dos labios de plata. 

¡Oh! la luna me ha dicho 
las tres viejas palabras: 

«Muerte, amor y misterio...» 
¡Oh, mis carnes se acaban! 

Sobre las carnes muertas 
alma mía se enarca. 

Alma -gato nocturno-
sobre la luna salta. 

Va por los cielos largos 
triste y acurrucada. 

Va por los cielos largos 
sobre la luna blanca.

jueves, 24 de mayo de 2018

Desde lejos

El poeta Carlos Bousoño en una entrevista en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1998

Pasa la juventud, pasa la vida,
pasa el amor, la muerte también pasa,
el viento, la amargura que traspasa
la patria densa, inmóvil y dormida.

Dormida, en sueño para siempre, olvida.
Muertos y vivos en la misma masa
duermen común destino y dicha escasa.
Patria, profundidad, piedra perdida.

Piedra perdida, hundida, vivos, muertos.
España entera duerme ya su historia.
Los campos tristes y los cielos yertos.

Sobre el papel escrita está su gloria:
querer edificar en los desiertos;
aspirar a la luz más ilusoria.

viernes, 18 de mayo de 2018

¿Cómo será?


¿Cómo será el mundo cuando no pueda yo mirarlo
ni escucharlo ni tocarlo ni olerlo ni gustarlo?
¿cómo serán los demás sin este servidor?
¿o existirán tal como yo existo
sin los demás que se me fueron?

sin embargo
¿por qué algunos de éstos son una foto en sepia
y otros una nube en los ojos
y otros la mano de mi brazo?
¿cómo seremos todos sin nosotros?
¿qué color qué ruidos qué piel suave qué sabor
qué aroma
tendrá el ben(mal)dito mundo?
¿qué sentido tendrá llegar a ser protagonista del
silencio?
¿vanguardia del olvido?
¿qué será del amor y el sol de las once
y el crepúsculo triste sin causa valedera?
¿o acaso estas preguntas son las mismas
cada vez que alguien llega a los sesenta?

ya sabemos cómo es sin las respuestas
mas ¿cómo será el mundo sin preguntas?

(Mario Benedetti - "Happy birthday" - Inventario 1)

viernes, 11 de mayo de 2018

Memorias


 Mi mundo no pasaba…
de donde mi madre iba,
y hacia arriba tenía
la altura de mi cometa.
El camino del río…
y el lento río transparente
en cuyos remansos
- detrás pececitos y guijarros-
se dormía mi tiempo,
mientras en sus verdes riberas
mi madre envejecía…
El cerco de cinacinas
sombreador de mis siestas,
con su lluvia amarilla de diciembre
que perfumó mis veranos
y trajo mangangaes amistosos
que unían sus monótonos arrullos
a los aleteos de mansas palomitas.
La pelota azul de goma
que nunca iba muy lejos,
porque siempre andaba
entre mi perro y yo.
(Mi perro…Regalo, regalito!
-ojitos  expresivos y colita ebria-
por quien tuve noticias de la muerte
y lloré, primera vez,
a un ser querido).

El dolor era viejo entre los míos,
pero yo lo ignoraba;
porque el dolor tenía
la eterna alegría de mi madre
y su palabra tierna.
Y hasta las manos callosas de mi padre
no sé como cortaban
el pan tan suavemente
y leve hacían
aquel diario ademán
de despedida…

En mi pequeño mundo
el amor era eso.
Y lo llenaba.