jueves, 28 de abril de 2016

Vencidos

"Y, volviéndose a Sancho, le dijo:
–Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error en que yo he caído, de que hubo y hay caballeros andantes en el mundo.
–¡Ay! –respondió Sancho, llorando–: no se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea desencantada, que no haya más que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto más, que vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros, y el que es vencido hoy ser vencedor mañana."

viernes, 22 de abril de 2016

Sin fe



Tienes ojos oscuros.
Brillos allí que oscuridad prometen.
Ah, cuán cierta es tu noche,
cuán incierta mi duda.
Miro al fondo la luz, y creo a solas.

A solas pues que existes. 
Existir es vivir con ciencia a ciegas.
Pues oscura te acercas
y en mis ojos más luces
siéntense sin mirar que en ellos brillen.

No brillan, pues supieron.
Saber es alentar con los ojos abiertos.
¿Dudar...? Quien duda existe. Sólo morir es ciencia.

miércoles, 13 de abril de 2016

El corazón en Re menor

Washington Benavides, Alfredo Zitarrosa y Héctor Numa Moraes reunidos por el disco «Sobre pájaros y almas» (1988, historiadelamusicapopularuruguaya.com).

Pensando en vos, 
amigo-amigo, tengo 
el corazón en re-menor... 

Y guitarras se vuelven, 
cables, antenas, ramas, 
en el mundo exterior... 

Una milonga suena 
en tu voz tenebrosa 
y le nace una rosa 
a la mísera antena... 

Canta una vidalita 
la medianoche tensa 
y el mundo entero grita 
por esa voz inmensa... 

Pensando en vos, 
amigo-amigo, tengo 
el corazón en re-menor... 

Las hojas de los plátanos 
susurran tus canciones 
en el mundo exterior... 

Un candombe entristece 
lonjas de la Cuareim... 
Un “lundu” lastimero 
pregunta por “meu bem”... 
Un pajarito ciego 
canta hacia donde nace 
el sol, el sol de todos, 
cantando se deshace... 

Pensando en vos, 
hermano-hermano, tengo 
el corazón en re-menor... 

Y guitarras antiguas 
trabajan en mis venas 
en el mundo interior... 

Pensando en vos...


Washington Benavídes

miércoles, 6 de abril de 2016

Arrorró mi niño



Velloncito de mi carne, 
que en mis entrañas tejí, 
velloncito friolento, 
¡duérmete apegado a mí! 

La perdiz duerme en el trébol 
escuchándole latir: 
no te turben mis alientos, 
¡duérmete apegado a mí! 

Hierbecita temblorosa 
asombrada de vivir, 
no te sueltes de mi pecho: 
¡duérmete apegado a mí! 

Yo que todo lo he perdido 
ahora tiemblo hasta al dormir. 
No resbales de mi brazo: 
¡duérmete apegado a mí!

Gabriela Mistral
(7 de abril de 1889 - 10 de enero de 1957)