Amor, la noche estaba trágica y sollozantecuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,tu forma fue una mancha de luz y de blancura.
Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;bebieron en mi copa tus labios de frescura;y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;me encantó tu descaro y adoré tu locura.
¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;y si duermes, duermo como un perro a tus plantas!¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;
y tiemblo si tu mano toca la cerradura;y bendigo la noche sollozante y oscuraque floreció en mi vida tu boca tempranera!

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