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viernes, 23 de enero de 2026

En mis tiempos había tiempo



En mis tiempos había tiempo.
Recuerdo bien que por ejemplo
la higuera derramaba esparcimiento
y una rosa nos duraba
mucho más que cualquier empleo.
Por otra parte las siestas
se pedían prestadas a la muerte...

Es que era siempre tan temprano
y tan segura la abundancia,
la inundación de treguas oportunas,
que se guardaba el tiempo en los sombreros
y un día se lo derrochaba todo
en un solo saludo, saludando.

Uno viajaba en libro a todas partes
y visitaba diferentes ocios:
el de al lado, el de enfrente, el de las tías.
No se había inventado
el maleficio de la prisa, no.
De ninguna manera. Los espejos
esperaban de sobra
que uno peinara su pausado pelo,
que uno se terminara de encontrar...

Se podía llorar a gusto
porque eran lentos los rincones,
o quizás porque había aún macetas
donde depositar una lágrima
sin que las flores se opusieran.
O porque la llovizna hablaba
en un idioma sin resentimiento.

Todos usaban tiempo y lo perdíamos,
cómplices de su lujosa concurrencia,
y hasta el hastío
era un modo de ser de los balcones
que enternecía delicadamente.

Creo que todavía queda un poco
de tiempo verdadero, pero lejos.
Pero muy lejos, en algunos patios,
refugiado en aljibes.
Se queda todavía en niños solos
que reinan sobre umbrales
y en la lustrada majestad del gato.
Supongo, ya no sé, nada sabemos.

Tiempo sin ser castigo.
Yo llegué a conocerlo: está enterrado
en lo más vivo de mi corazón.

Después vinieron los Relojes.


María Elena Walsh

viernes, 16 de enero de 2026

Cuando estoy entre los árboles




Cuando estoy entre los árboles,
especialmente los sauces y las acacias,
así como las hayas, los robles y los pinos,
me inspiran una alegría inmensa.
Casi diría que me salvan, y a diario.

Estoy tan lejos de la esperanza en mí mismo,
en la que tengo bondad, discernimiento
y nunca me apresuro por el mundo,
sino que camino lentamente y me inclino a menudo.

A mi alrededor, los árboles agitan sus hojas
y gritan: «Quédate un rato».
La luz fluye desde sus ramas.

Y llaman de nuevo: «Es sencillo», dicen,
«y tú también has venido
al mundo para hacer esto, para ir tranquilo, para llenarte
de luz y para brillar».

Mary Oliver

viernes, 9 de enero de 2026

Canto a los árboles

 


                 -I-

En mi sueño viven los árboles

una vida maravillada;

dan sombra al oscuro deseo,

miran ríos de silencio y de llama

y se quedan siempre en reposo

-hojas que no dan paso al aire,

troncos que son vivas columnas

y sostenes de cielo extraños.

 

-Un silencio sin color ni forma

tiene refugio en estos árboles.

                 
             -II-


Salgo del sueño como de un mar vivo

con las mejillas aún mojadas

y entro en un valle por el que camino

hendiendo el aire con mi alma.
Ahora encuentro estos árboles vivos

cuyas hojas dan paso al aire

-firmes troncos en que me apoyo!

fuentes despiertas de mi alma!


             -III-


Llego a los bosques con un paso mío

y sobre la tierra descanso.
Árboles altos y deslumbrados
me van guardando,

y cada hoja es un espejo

del cielo lento del verano.

 

Por estos troncos

va mi mirada caminando

hacia la copa desenvuelta

donde mil espejos dorados

brillan despiertos y reflejan

la luz de un día inolvidable.

 

Estas ramas del mediodía

son las que en una noche he amado

-sombrío camino hacia una fuente;

secretas, dulces altas ramas,

por donde asoman las estrellas

en mi noche más sosegada.


             -IV-


Puedo robar un solo árbol,

mirarlo a él solo;

vivir la vida de sus hojas,

como va el aire, acariciándolas,

con una mano de seda o llama

entre los pájaros que cantan.

 

Ya me abandono y me deslumbro

para mirar, como mi árbol,

el paso dulce de las nubes

el quieto ardor del aire!

No hay mar, ni arroyo, ni lento lago;

pero este árbol
es fresco y vivo como el Agua

-es hermano del Agua..-
Y el mar lejano me sonríe

en cada hoja de este árbol.


             -V-
 

Como los seres dulces, callados,

van llegando otros árboles.
Crece el bosque y yo me levanto,

entre ardientes columnas avanzo

-¡me toca el aire entre los árboles!


Crece el bosque y ya vienen todos mis árboles.
Vienen aquellos que en el tiempo

todavía cantan!
Los que en mi infancia acariciaba;

otros que he visto desgajados

entre los vientos y naufragios,

y aquellos árboles extraños

frescos y vivos sobre las tumbas
o tapizándoles
de terciopelos graves el Aire!


             -VI-
 

Ya estoy enloquecida de árboles

y me tiendo
sobre la tierra ardiente y blanda

para mirar un solo tronco

una sola copa callada,

la sombra de un árbol solo

que me recuerde los de mi sueño

y me sonría como el Agua!

        Esther de Cáceres 

viernes, 2 de enero de 2026

Un nuevo comienzo que la vida nos da

 



Un nuevo comienzo
un nuevo despertar
una nueva oportunidad
de volver a empezar
guardar lo bueno
que se ha vivido
desechar lo que no ha servido
analizar todo lo acontecido
y aprender las lecciones
que nos dejo el pasado,
empezar de cero una nueva cuenta
comenzar a levantar cimientos,
plantar, nuevas ilusiones
nuevos planes, nuevos amores,
una nueva oportunidad de
buscar, aquello que deseamos encontrar
tratar de cumplir los deseos del corazón
sin afectar con ello, a nadie mas.

Una vez mas el inicio de una vida plena
alcanzar, de ser mejores y
de lograr nuestro lugar en el mundo
encontrar…

Robert Goodrich

viernes, 26 de diciembre de 2025

Verano

 

Verano, verano rey,

del abrazo incandescente,

sé para los segadores

¡dueño de hornos ! Más clemente.


Abajados y doblados

sobre sus pobres espigas,

ya desfallecen. ¡Tú manda

un viento de alas amigas !


Verano, la tierra abrasa :

llama tu sol allá arriba ;

llama tu granada abierta ;

y el segador, llama viva.


Las vidas están cansadas

del producir abundoso

y el río corre en huída

de tu castigo ardoroso.


Mayoral rojo, verano,

el de los hornos ardientes,

no te sorbas la frescura

de las frutas y las fuentes...


¡Caporal !, echa un pañuelo

de nube y nube tendidas,

sobre la vendimiadora,

de cara y manos ardidas !


Gabriela Mistral

viernes, 19 de diciembre de 2025

La verdadera Navidad


 

Dicen que la Navidad

es época de regalos,

y eso eso cierto, no son malos,

y al niño traen felicidad.

Pero si hay algo que es verdad

es que más que dar presentes,

Navidad es crear puentes

de amor y paz en familia,

todos juntos, en vigilia

uniendo así almas y mentes.

Juan Ortiz

                            

viernes, 12 de diciembre de 2025

Si los cuentos no se cuentan


Si los cuentos no se cuentan
pronto se van olvidando;
palabras sobre la arena
que la marea ha borrado.

El olvido es como un virus
que al disco duro devora
y toda la información
en un instante se borra.

Si los cuentos no se cuentan
dejan de existir las hadas,
los dragones, los vampiros
los duendes y los piratas.

Y no hay pasajes secretos
ni cuevas maravillosas
ni castillos encantados
ni una isla misteriosa.

Si los cuentos no se cuentan
se destierra la poesía
del país de nuestra infancia:
País de la Fantasía.

Por favor, cuéntame un cuento
y vuélvemelo a contar,
no vaya a ser que se pierda
a la orilla del mar.

Ana Rossetti