viernes, 21 de marzo de 2025

El nido

 

Mi cama fue un roble
Y en sus ramas cantaban los pájaros
Mi cama fue un roble
Y mordió la tormenta sus gajos.
 
             Deslizo mis manos
Por sus claros maderos pulidos,
Y pienso que acaso toco el mismo tronco
Donde estuvo aferrado algún nido.
 
             Mi cama fue un roble.
Yo duermo en un árbol.
En un árbol amigo del agua,
Del sol y la brisa del cielo y el musgo,
De lagartos de ojuelos dorados
Y de las orugas, de un verde esmeralda.
 
             Yo duermo en un árbol.
¡Oh, amado!, en un árbol dormimos.
Acaso por eso me parece el lecho
Esta noche, blando y hondo cual nido.
 
 Y en ti me acurruco como una avecilla
Que busca el reparo de su compañero.
¡Que rezongue el viento, que gruña la lluvia!
Contigo en el nido, no sé lo que es miedo.

Juana de Ibarbourou

viernes, 7 de marzo de 2025

Cambios


Unas veces el cambio se prepara
en forma subterránea pero estalla
de modo brusco, abierto:
nova en el cielo
grieta en la tierra
inundación de luz en plena noche
lengua de fuego
asoma sorpresivamente en la mirada
del otro, vuelto Otro, vuelto ajeno.

Otros cambios se gestan
imperceptiblemente.
De una oscura manera
de un modo
silencioso
lo que no estaba está y lo que estaba
es destruido.

Pero tan gradualmente
que siempre quedan restos:
de la mirada, alguna
chispa
alguna vez.
De la voz, algún eco
(palabra no enfriada
todavía).


Circe Maia

jueves, 27 de febrero de 2025

No rechaces los sueños por ser sueños



No rechaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
ser realidad, si el sueño no se acaba.
La realidad es un sueño. Si soñamos
que la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo que corre en los ríos no es un agua,
es un soñar, el agua, cristalino.
La realidad disfraza
su propio sueño, y dice:
”Yo soy el sol, los cielos, el amor.”
Pero nunca se va, nunca se pasa,
si fingimos creer que es más que un sueño.
Y vivimos soñándola. Soñar
es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.
Sólo muere
un amor que ha dejado de soñarse
hecho materia y que se busca en tierra.

Pedro Salinas

viernes, 21 de febrero de 2025

Esperanzas



Y a veces pienso que sí; 
que el mundo florecerá.
Sobre el limo
y el agrio dolor humano
florecerá.
Un ruso, un americano, 
un francés, un alemán
todos juntos, de la mano
bailarán.
Un chino y un africano
bailarán.
La Humanidad
como un trompo de esperanzas 
bailará.

El Amor Universal
lo hará girar.
Sobre las ruinas de imperios
lo hará girar; 
sobre el odio de las razas
lo hará girar.

Hasta el rico y hasta el pobre
bailarán; 
hasta el necio y hasta el sabio
bailarán;
hasta el vivo y hasta el muerto
bailarán.
Esa ronda fraternal
como un gran tropo de flores 
bailarán... ¿Bailarán? ¡Bailarán!.

                  Hyalmar Blixen 

viernes, 14 de febrero de 2025

Campo

 

El cielo es de ceniza. 
Los árboles son blancos, 
y son negros carbones 
los rastrojos quemados. 
Tiene sangre reseca 
la herida del Ocaso, 
y el papel incoloro 
del monte está arrugado. 
El polvo del camino 
se esconde en los barrancos, 
están las fuentes turbias 
y quietos los remansos. 
Suena en un gris rojizo 
la esquila del rebaño, 
y la noria materna 
acabó su rosario. 

El cielo es de ceniza, 
los árboles son blancos.

Federico García Lorca


viernes, 7 de febrero de 2025

Esquila

 


Ahí vino y me tocó el hombro
la mano del vellonero;
una ficha pa' mi lata
y un vellón, pa'l estanciero.

Está linda la majada,
mucha suarda bien sudada,
y la tijera dispara
como una boga en el agua.

Hoy esquilé ciento treinta,
vellón, barriga y garreo;
y de barrerme la cancha
se me cansó el benteveo.

¡Jue pucha, bicho pesa'o!,
rezonga el agarrador,
y a contraluz en la bolsa,
malambea el embolsador.

Ahí vino y me tocó el hombro
la mano del vellonero;
otra ficha pa' mi lata
y un vellón, pa'l estanciero.

Es la vida del zafrero,
mucho sudor, poca plata,
muchos cuentos y promesas,
pa' seguir viviendo a gatas.

Yo sé doblar la cintura,
pero no doblo el cogote,
ni ando buscando comparsa
pa' salir a dar chicote.

Ahí vino y me tocó el hombro
la mano del vellonero;
otra ficha pa' mi lata
y otro vellón... de mi cuero.

Alfredo Zitarrosa 

viernes, 31 de enero de 2025

El Seibo




Yo tengo mis recuerdos asidos a tus hojas,

yo te amo como se ama la sombra del hogar,

risueño compañero del alba de mi vida,

seibo esplendoroso del regio Paraná.


Las horas del estío pasadas a tu sombra,

pendiente de tus brazos mi hamaca guaraní,

eternas vibraciones dejaron en mi pecho,

tesoro de armonías que llevo al porvenir.


Y muchas veces, muchas, mi frente enardecida,

tostada por el rayo del sol meridional,

brumosa con la niebla de luz del pensamiento,

buscó bajo tu copa frescura y soledad.


Allí, bajo las ramas nerviosas y apartadas,

teniendo por doseles tus flores de carmín,

también su hogar aéreo suspenden los boyeros,

columpio predilecto del céfiro feliz.


Se arrojan en tus brazos, pidiéndoles apoyo,

mil suertes de lanas de múltiple color;

y abriendo victorioso tus flores carmesíes,

guirnalda de las islas, coronas su mansión.


Recuerdo aquellas ondas azules y risueñas

que en torno repetían las glorias de tu sien,

y aquellas que el pampero, sonoras y tendidas,

lanzaba cual un manto de espumas a tu pie.


Evoco aquellas tardes doradas y tranquilas,

cargadas de perfumes, de cantos y de amor,

en que los vagos sueños que duermen en el alma

despiertan en las notas de blanda vibración.


Entonces los rumores que viven en tus hojas,

confunden con las olas su música fugaz,

y se oyen de las aves los vuelos y los roces,

vagando entre las cintas del verde totoral.


¡Momentos deliciosos de olvido, de esperanza!

¡Destellos que iluminan la hermosa juventud!

¡Aquí es donde se sueña la virgen prometida

y es lumbre de sus ojos la ráfaga de luz!


Amigo de la infancia, te pido de rodillas

que el día en que a mi amada la sirvas de dosel,

me des una flor tuya, la flor mejor abierta,

para ceñir con ella la nieve de su sien.


¡Que nunca Dios me niegue tu sombra bienhechora,

seibo de mis islas, señor del Paraná!

¡Que pueda con mis versos dejar contigo el alma

viviendo de tu vida, gozando de tu paz!


¡Ah! ¡Cuando nada reste de tu cantor y seas

su solo monumento, su pompa funeral,

yo sé que en la corteza de tu musgoso tronco

alguna mano amiga mi nombre ha de grabar!

 Rafael Obligado

1851-1920

Aclaración: El Seibo_ título original del autor