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viernes, 26 de diciembre de 2025

Verano

 

Verano, verano rey,

del abrazo incandescente,

sé para los segadores

¡dueño de hornos ! Más clemente.


Abajados y doblados

sobre sus pobres espigas,

ya desfallecen. ¡Tú manda

un viento de alas amigas !


Verano, la tierra abrasa :

llama tu sol allá arriba ;

llama tu granada abierta ;

y el segador, llama viva.


Las vidas están cansadas

del producir abundoso

y el río corre en huída

de tu castigo ardoroso.


Mayoral rojo, verano,

el de los hornos ardientes,

no te sorbas la frescura

de las frutas y las fuentes...


¡Caporal !, echa un pañuelo

de nube y nube tendidas,

sobre la vendimiadora,

de cara y manos ardidas !


Gabriela Mistral

viernes, 19 de diciembre de 2025

La verdadera Navidad


 

Dicen que la Navidad

es época de regalos,

y eso eso cierto, no son malos,

y al niño traen felicidad.

Pero si hay algo que es verdad

es que más que dar presentes,

Navidad es crear puentes

de amor y paz en familia,

todos juntos, en vigilia

uniendo así almas y mentes.

Juan Ortiz

                            

viernes, 12 de diciembre de 2025

Si los cuentos no se cuentan


Si los cuentos no se cuentan
pronto se van olvidando;
palabras sobre la arena
que la marea ha borrado.

El olvido es como un virus
que al disco duro devora
y toda la información
en un instante se borra.

Si los cuentos no se cuentan
dejan de existir las hadas,
los dragones, los vampiros
los duendes y los piratas.

Y no hay pasajes secretos
ni cuevas maravillosas
ni castillos encantados
ni una isla misteriosa.

Si los cuentos no se cuentan
se destierra la poesía
del país de nuestra infancia:
País de la Fantasía.

Por favor, cuéntame un cuento
y vuélvemelo a contar,
no vaya a ser que se pierda
a la orilla del mar.

Ana Rossetti

viernes, 5 de diciembre de 2025

Te me moriste

Hoy he regresado a esta tierra ahora cruel. Nuestra tierra, padre. Y todo como si continuase. Ante mí, las calles barridas, el sol ennegrecido de luz limpiando las casas, blanqueando la cal; y el tiempo entristecido, el tiempo parado, el tiempo entristecido y mucho más triste que cuando tus ojos, claros de niebla y marejada lejana fresca, devoraban esta luz ahora cruel, cuando tus ojos hablaban alto y el mundo no quería ser más que existir. Y, sin embargo, todo como si continuase. El silencio fluvial, la vida cruel por ser vida. Como en el hospital. Decía nunca te olvidaré, y hoy lo recuerdo.

José Luís Peixoto