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viernes, 12 de febrero de 2021

Te busco



Sola yo, amor,
Y vos quién sabe dónde;
Tu recuerdo me mece como al maíz el viento

Y te traigo en el tiempo,
Recorro los caminos,
Me río a carcajadas
Y somos los dos juntos
Otra vez,
Junto al agua.
Y somos los dos juntos
Otra vez,
Bajo el cielo estrellado
En el monte,
De noche.
Yo, amor, he aprendido a coser con tu nombre,
Voy juntando mis días, mis minutos, mis horas
Con tu hilo de letras.
Me he vuelto alfarera
Y he creado vasijas para guardar momentos.
Me he soltado en tormenta
Y trueno y lloro de rabia por no tenerte cerca,
En viento me he cambiado,
En brisa, en agua fresca
Y azoto, mojo, salto
Buscándote en el tiempo
De un futuro que tiene
La fuerza de tu fuerza.

viernes, 5 de febrero de 2021

El predestinado


Con los dedos en punta
me tocó la poesía
me sacudió con repugnancia
y algo de curiosidad.

No digo que llegó a pesarme, medirme
a contarme los ojos
tampoco me abandonó en la calle
con un lápiz rojo y un baúl

¿qué se creerá?
tanta soberbia, todo el día de aquí para allá
con la boca tapada
si después de todo
no la invita nadie
ni llega a ningún lado

me alzó sobre el pozo del mundo
esa señora
y me soltó

viernes, 29 de enero de 2021

Ahora


Ahora como un ángel apareces
y me rodeas sin decirme nada.
Ángel que yo cuidara tantas veces
sin saberlo, callada.

En todo lo que miro permaneces
como el aire feliz de la mirada.
Me parezco a tu ausencia y te pareces
a mí resucitada.

Porque viniste cuando me moría
a devolverme a vivas caridades;
porque mi noche muda se hizo día

por gracia de tu voz iluminada,
en esta eternidad con que me invades
yo que no era, soy tu enamorada.

María Elena Walsh 

viernes, 22 de enero de 2021

Y si...


Y si ramas golpean la ventana,
Y los álamos se estremecen,
Es para tenerte en mi mente
Y suavemente acercarte.

Y si estrellas se reflejan en el lago,
Iluminando su hondura,
Es para apaciguar mi dolor,
Volviendo a estar sereno.

Y si las nubes espesas van
Y en el claro sale la luna,
Es para acordarme de ti
Y guardarte siempre en mi memoria.

viernes, 15 de enero de 2021

La última mariposa


La última, precisamente la última,
era de un brillante amarillo que aún me deslumbra.
Era como si el sol no pudiera dejar de llorar sobre las piedras...
Tan amarilla era, y volaba ligera hacia lo alto
Seguramente quería despedirse del mundo, con un beso.
Hace siete semanas que vivo encerrado en este gueto,
al lado de mi gente, y las flores me llaman,
y la rama blanca del castaño del patio.
Pero ya no he vuelto a ver más mariposas.
Aquella fue la última mariposa que yo vi.
Aquí, en el gueto, las mariposas ya no saben, no pueden volar.
La última mariposa…

viernes, 8 de enero de 2021

Aquel verano de mi juventud

Idilio en el mar - Joaquín Sorolla

Y qué es lo que quedó de aquel viejo verano
en las costas de Grecia?
¿Qué resta en mí del único verano de mi vida?
Si pudiera elegir de todo lo vivido
algún lugar, y el tiempo que lo ata,
su milagrosa compañía me arrastra allí,
en donde ser feliz era la natural razón de estar con vida.

Perdura la experiencia, como un cuarto cerrado de la infancia;
no queda ya el recuerdo de días sucesivos
en esta sucesión mediocre de los años.
Hoy vivo esta carencia,
y apuro del engaño algún rescate
que me permita aún mirar el mundo
con amor necesario;
y así saberme digno del sueño de la vida.

De cuanto fue ventura, de aquel sitio de dicha,
saqueo avaramente
siempre una misma imagen:
sus cabellos movidos por el aire,
y la mirada fija dentro del mar.
Tan sólo ese momento indiferente.
Sellada en él, la vida.

viernes, 18 de diciembre de 2020

El árbol de los amigos

 



 Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices

por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.

Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,

mas otras apenas vemos entre un paso y otro.

A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.


Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.

El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá,

que nos muestra lo que es la vida.

Después vienen los amigos hermanos,

con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.

Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.


Mas el destino nos presenta a otros amigos,

los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.

A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.

Son sinceros, son verdaderos.

Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.


Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón

y entonces es llamado un amigo enamorado.

Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.

Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,

tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.

Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,

durante el tiempo que estamos cerca.


Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,

aquellos que están en la punta de las ramas

y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.

El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas,

algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.

Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca,

alimentando nuestra raíz con alegría.

Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.


Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad.

Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única.

Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.


Habrá los que se llevarán mucho,

pero no habrán de los que no nos dejarán nada.

Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida

y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad  


Atribuido a Jorge Luis Borges