¡Qué serena va el agua!
viernes, 6 de febrero de 2026
Río
viernes, 30 de enero de 2026
Juraría
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Juraría que he sido felizuna vez en la tierra.Pero tú no lo sepas, mi almapero tú no lo sepas.No sé el día, el año tampoco,ni el siglo siquiera,ni si fue de mañana o de tardeo noche serena.Pero yo juraría que un díafue la paz de la guerra.No sé quién estaba conmigo,si era blanca o era morena,ni si era de amor o del solotemblor de la yerba.Pero yo juraría que fueverdad verdadera.Yo de cierto no sé si fui yoo fue otro cualquiera:sólo que era feliz y que todala vida lo era.Pero tú no lo sepas, mi alma,pero tú no lo sepas.
Agustín García Calvo
viernes, 23 de enero de 2026
En mis tiempos había tiempo
Después vinieron los Relojes.
María Elena Walsh
viernes, 16 de enero de 2026
Cuando estoy entre los árboles
viernes, 9 de enero de 2026
Canto a los árboles
-I-
En mi sueño viven los árboles
una vida maravillada;
dan sombra al oscuro deseo,
miran ríos de silencio y de llama
y se quedan siempre en reposo
-hojas que no dan paso al aire,
troncos que son vivas columnas
y sostenes de cielo extraños.
-Un silencio sin color ni forma
tiene refugio en estos árboles.
-II-
Salgo del sueño como de un mar vivo
con las mejillas aún mojadas
y entro en un valle por el que camino
hendiendo el aire con mi alma.
Ahora encuentro estos árboles vivos
cuyas hojas dan paso al aire
-firmes troncos en que me apoyo!
fuentes despiertas de mi alma!
-III-
Llego a los bosques con un paso mío
y sobre la tierra descanso.
Árboles altos y deslumbrados
me van guardando,
y cada hoja es un espejo
del cielo lento del verano.
Por estos troncos
va mi mirada caminando
hacia la copa desenvuelta
donde mil espejos dorados
brillan despiertos y reflejan
la luz de un día inolvidable.
Estas ramas del mediodía
son las que en una noche he amado
-sombrío camino hacia una fuente;
secretas, dulces altas ramas,
por donde asoman las estrellas
en mi noche más sosegada.
-IV-
Puedo robar un solo árbol,
mirarlo a él solo;
vivir la vida de sus hojas,
como va el aire, acariciándolas,
con una mano de seda o llama
entre los pájaros que cantan.
Ya me abandono y me deslumbro
para mirar, como mi árbol,
el paso dulce de las nubes
el quieto ardor del aire!
No hay mar, ni arroyo, ni lento lago;
pero este árbol
es fresco y vivo como el Agua
-es hermano del Agua..-
Y el mar lejano me sonríe
en cada hoja de este árbol.
-V-
Como los seres dulces, callados,
van llegando otros árboles.
Crece el bosque y yo me levanto,
entre ardientes columnas avanzo
-¡me toca el aire entre los árboles!
Crece el bosque y ya vienen todos mis árboles.
Vienen aquellos que en el tiempo
todavía cantan!
Los que en mi infancia acariciaba;
otros que he visto desgajados
entre los vientos y naufragios,
y aquellos árboles extraños
frescos y vivos sobre las tumbas
o tapizándoles
de terciopelos graves el Aire!
-VI-
Ya estoy enloquecida de árboles
y me tiendo
sobre la tierra ardiente y blanda
para mirar un solo tronco
una sola copa callada,
la sombra de un árbol solo
que me recuerde los de mi sueño
y me sonría como el Agua!
Esther de Cáceres
viernes, 2 de enero de 2026
Un nuevo comienzo que la vida nos da
Robert Goodrich
viernes, 26 de diciembre de 2025
Verano
Verano, verano rey,
del abrazo incandescente,
sé para los segadores
¡dueño de hornos ! Más clemente.
Abajados y doblados
sobre sus pobres espigas,
ya desfallecen. ¡Tú manda
un viento de alas amigas !
Verano, la tierra abrasa :
llama tu sol allá arriba ;
llama tu granada abierta ;
y el segador, llama viva.
Las vidas están cansadas
del producir abundoso
y el río corre en huída
de tu castigo ardoroso.
Mayoral rojo, verano,
el de los hornos ardientes,
no te sorbas la frescura
de las frutas y las fuentes...
¡Caporal !, echa un pañuelo
de nube y nube tendidas,
sobre la vendimiadora,
de cara y manos ardidas !
Gabriela Mistral


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