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viernes, 26 de junio de 2026

Limón, limón, limonero



Limón, limón, limonero;
limón del patio de casa:
eras el último abuelo
que en la familia quedaba
e igual que los otros cuatro
te fuiste rumbo a la nada.
La casona solariega
quedó sin escudo de armas,
sin reloj de sol ni espejo
de una vejez y una infancia.
¡Cómo duele ver el patio
sin tu perfil de patriarca
limón, limón, limonero,
limón del patio de casa!
Pintura de tus limones
de las estrellas goteada,
perfume de novia en el aire;
bordón de abeja en tus ramas:
abajo grillos con luna, 
arriba sueños de hadas
y en torno a tu viejo tronco
cantarinas remembranzas...
¡Cómo duele ver el patio
sin tu perfil de patriarca
limón, limón, limonero,
limón del patio de casa!
Siestas aquellas, las siestas
con madre y con limonadas...
Vacaciones de la escuela
y olor a uva en las parras.
La cadena del aljibe
chirriando con la roldana...
Y allá, curvado, mi padre
regando ajíes y albahacas.
Hoy veo todo ese cuadro
en el bisel de una lágrima,
limón, limón, limonero,
limón del patio de casa
¡Cómo duele ver el patio
sin tu perfil de patriarca!

Emilio Tacconi

jueves, 18 de junio de 2026

Abuela, abuelo...

          

         I         

La abuela husmeaba el negro entre sus trapos
y cortaba cebollas y lloraba
a solas desde antes de nacer
con un llanto que aún vive en la cocina.  
Curvada como un párpado con sueño
sobre una vieja tabla a turnos sigue
entre sus tercas grietas repartiendo
el mismo golpe, un solo llanto, un hueco.          
Ella está allí y no la vemos; ella
se ha ido y vuelve siempre cuando el viento
corta oscuras cebollas desde el cielo
sobre la dura tabla de la tierra.
Y si hacemos silencio la escuchamos.
Y nos quedamos a llorar con ella.


II 

El abuelo volaba en su paraguas
y la lluvia golpeaba en los oídos
el derrumbe del cielo. Y sonreía.
Nunca dejó que nadie le llevara
su compañero en tantas tempestades;
y lo volvía siempre a su rincón
goteando sucia nube hasta secarlo.
El abuelo hoy se ha ido y ya no vuelve.
Pero el paraguas sigue en aquel patio
y hay que dejarlo allí porque es posible
que regrese un invierno y ya no tenga
con qué cubrir su sombra y llueva siempre;
debe seguir allí donde reposa
en un rincón aunque no espere a nadie
con sus alas plegadas navegando
cisne de luto el polvo de la tarde...

 

         Jorge Meretta 

viernes, 12 de junio de 2026

Unidad




Una pequeña tarea como esta de
cortar el pan y llevarlo a la mesa,
empieza y luego acaba
-círculo de sentido que se cierra-
la pequeña molécula de un proyecto cumplido.

¿Trivial? Tal vez, pero mira dibujarse
con perfección acabadísima
cada gesto enlazado en el siguiente
anillado en la suave
espiral invisible
que va del pensamiento hacia la mano
del ojo hacia el cuchillo.

Circe Maia

viernes, 5 de junio de 2026

La tierra no es pa rascarse



La tierra no es pa rascarse
como se suele pensar;
–así será pa los bichos–
para el hombre es algo más.
Mucha sangre hay en la tierra,
que es preciso respetar;
son lágrimas y sudores
quienes le han dado su sal.
Es poco lo que aparece,
y mucho lo que hay detrás;
para poder comprenderlo
parate, hermano a pensar.
Que el pasto no da la leche
por mirarlo y nada más;
la leche la da la vaca
después de mucho rumiar.
El que es turista en la tierra,
anda nomás por andar;
no llega a ninguna parte
porque no busca llegar.

Mamerto Menapace

jueves, 28 de mayo de 2026

En el viento se balancea


Parque de la Facultad de Agronomía en otoño

Mi vida se balancea en el viento
como las hojas sobre el enrejado,
en el brillante y tempestuoso viento otoñal.
En la tormenta suena un piano
como las olas sobre la playa.
Las nubes oscuras persiguen el viento.
Mi corazón alberga un espejo negro.
Cuando me asomo en él,
mi rostro se atenúa, arde, lastima,
como lo hago yo mismo,
en las horas solitarias que conozco.
Mi vida se balancea en el tempestuoso
viento otoñal que atraviesa los campos.

Srečko Kosovel

viernes, 22 de mayo de 2026

Sus camisas


Lágrimas de sangre / Oswaldo Guayasamín. 1973

Conservan el olor/
Agrio. Su perfume
Perdura a pesar de tintorerías/
Humedades/ manchas de pintura.
 
Extraño sus furias y sus gestos/
Su ternura y sus infinitas novias/
Sus mantras/ la voz de Bob Marley
Reiterada hasta el hartazgo.
 
Sus insomnios/ sus deseados hijos.
Su elegancia y sus disfraces.
Su modo de cerrar puertas y ventanas.
Su ropa que no me atrevo a usar
Esperando volver a ser habitada.

Hugo Achugar

 

viernes, 15 de mayo de 2026

Como un león


 

“(…) Cruzo las vías y después de vagar un rato entre los galpones y las locomotoras abandonadas me siento sobre una pila de durmientes como lo hacía cuando estaba el viejo. Naturalmente, me acuerdo de él, y después del Tito o de cualquier otro, y por supuesto, de mi hermano. De todos los que se fueron. Es como si estuvieran aquí, a esta hora. Algunos me miran, otros me dicen cosas. Yo les sonrío y a veces les respondo. Sé que tarde o temprano iré tras ellos. Tarde o temprano la vida se me pondrá por delante y saltaré al camino. Como un león”.

Haroldo Conti