Cuando te encuentres de camino a Ítaca,desea que sea largo el camino,lleno de aventuras, lleno de conocimientos.A los lestrigones y a los cíclopes,al enojado Poseidón no temas,tales en tu camino nunca encontrarás,si mantienes tu pensamiento elevado, y selectaemoción tu espíritu y tu cuerpo tienta.A los lestrigones y a los cíclopes,al fiero Poseidón no encontrarás,si no los llevas dentro de tu alma,si tu alma no los coloca ante ti.Desea que sea largo el camino.Que sean muchas las mañanas estivalesen que con qué alegría, con qué gozoarribes a puertos nunca antes vistos,detente en los emporios fenicios,y adquiere mercancías preciosas,nácares y corales, ámbar y ébano,y perfumes sensuales de todo tipo,cuántos más perfumes sensuales puedas,ve a ciudades de Egipto, a muchas,aprende y aprende de los instruidos.Ten siempre en tu mente a Ítaca.La llegada allí es tu destino.Pero no apresures tu viaje en absoluto.Mejor que dure muchos años,y ya anciano recales en la isla,rico con cuanto ganaste en el camino,sin esperar que te dé riquezas Ítaca.Ítaca te dio el bello viaje.Sin ella no habrías emprendido el camino.Pero no tiene más que darte.Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó.Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,comprenderás ya qué significan las Ítacas.
Konstantino Kavafis
viernes, 24 de julio de 2026
Ítaca
viernes, 17 de julio de 2026
Pájaros de piedra
Ensillé cuando clariaba
Y aura ni se ven mis huellas...
Pero, nacido en el basto
Me demoro haciendo leguas
Y saco de las que faltan
Goluntá pa' las que quedan
Si dejo por a'i un rastro
Se ha de ver cuando amanezca
Piedra soy, y ando rodando
Pa´ encontrarme con las piedras...
Hay que entregarse al camino
Y amoldarse a la pobreza
Y encender una esperanza
Que alumbre... y que no se vea
La noche del que camina
Tiene más perros que estrellas
Y bastó que le vislumbren
Una pitada'e luciérnaga
Pa' que se astillen ladrando
Que la oscuridad es ajena
Pero rodar no es tan duro
Si uno alvierte que la piedra
Se deja dir suelta 'e cuerpo
Y el tiempo se encarga d'ella
Usté alza una, y lo asombra
La redondez con que amuestra
Como un ovillo de tiempo
La forma de la pacencia
Y ande la busque en el aire
Levanta el vuelo y... rumbea
... En la noche uno no sabe
Si va pensando, o si sueña...
Las corujas aliñadas en los postes
Redondean dos asombros
Parecidos a las llamas de las velas...
Derrepente con zumbidos
De perdices que despiertan
Al pasar por los chircales
Se alborotan mis espuelas
Y rechinan las rodajas alarmadas
Y remedan el cantar esperanzado
De unos pájaros de piedra...
Osiris Rodríguez Castillos
viernes, 10 de julio de 2026
Elegía
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| Los hermanos Federico y Francisco García Lorca |
Sobre tu nombre y el mío llorar quisiera./ Con tu voz y la mía de entonces cantar, cantar/ para decir a todos lo que pudo haber sido/ si los sueños de ayer abriendo sus corolas/ en los dorados peces de trigo y en los álamos…/ ¿Pero a quiénes importa? Solo a ti te importaba./ Rojo sol, voz de agua dolorida/ que me pintabas de oro en mis ausencias/ y volvíamos los ojos, ¡ay!, cuando nos mirábamos./ Cantar, cantar, llorar, llorar./ Sí, que la vida es dura y el amor imposible./ Solo en los trigos hay la vida verdadera/ y el alma está en la plata y el agua de tus voces./ Allí estarán los trigos y tus voces errantes/ no saldrán de la tierra./ Cantar, llorar, el río/ morirá en sus recodos como antes moría/ o cantará en las guijas con una prisa eterna./ Yo con tu voz cantaba, llora tú con la mía./ Todo está roto ahora,/ mis sombras y tus luces,/ lo que guardaba el viento y recataba el álamo./ Ni trigales ni auroras./ Tú porque eres un río en la celeste orilla./ Yo porque soy la sombra del que aguardaba siempre.
Francisco García Lorca
viernes, 3 de julio de 2026
Las cosas
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| J. L. Borges en el Hotel Villa Igea. Palermo, 1984. Fotografía: Ferdinando Scianna |
El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.
Jorge Luis Borges
viernes, 26 de junio de 2026
Limón, limón, limonero
Limón, limón, limonero;
limón del patio de casa:
eras el último abuelo
que en la familia quedaba
e igual que los otros cuatro
te fuiste rumbo a la nada.
La casona solariega
quedó sin escudo de armas,
sin reloj de sol ni espejo
de una vejez y una infancia.
¡Cómo duele ver el patio
sin tu perfil de patriarca
limón, limón, limonero,
limón del patio de casa!
Pintura de tus limones
de las estrellas goteada,
perfume de novia en el aire;
bordón de abeja en tus ramas:
abajo grillos con luna,
arriba sueños de hadas
y en torno a tu viejo tronco
cantarinas remembranzas...
¡Cómo duele ver el patio
sin tu perfil de patriarca
limón, limón, limonero,
limón del patio de casa!
Siestas aquellas, las siestas
con madre y con limonadas...
Vacaciones de la escuela
y olor a uva en las parras.
La cadena del aljibe
chirriando con la roldana...
Y allá, curvado, mi padre
regando ajíes y albahacas.
Hoy veo todo ese cuadro
en el bisel de una lágrima,
limón, limón, limonero,
limón del patio de casa
¡Cómo duele ver el patio
sin tu perfil de patriarca!
Emilio Tacconi
jueves, 18 de junio de 2026
Abuela, abuelo...
I
La abuela husmeaba el negro entre sus traposy cortaba cebollas y llorabaa solas desde antes de nacercon un llanto que aún vive en la cocina.Curvada como un párpado con sueñosobre una vieja tabla a turnos sigueentre sus tercas grietas repartiendoel mismo golpe, un solo llanto, un hueco.Ella está allí y no la vemos; ellase ha ido y vuelve siempre cuando el vientocorta oscuras cebollas desde el cielosobre la dura tabla de la tierra.Y si hacemos silencio la escuchamos.Y nos quedamos a llorar con ella.
II
El abuelo volaba en su paraguasy la lluvia golpeaba en los oídosel derrumbe del cielo. Y sonreía.Nunca dejó que nadie le llevarasu compañero en tantas tempestades;y lo volvía siempre a su rincóngoteando sucia nube hasta secarlo.El abuelo hoy se ha ido y ya no vuelve.Pero el paraguas sigue en aquel patioy hay que dejarlo allí porque es posibleque regrese un invierno y ya no tengacon qué cubrir su sombra y llueva siempre;debe seguir allí donde reposaen un rincón aunque no espere a nadiecon sus alas plegadas navegandocisne de luto el polvo de la tarde...
Jorge Meretta
viernes, 12 de junio de 2026
Unidad
Una pequeña tarea como esta de
cortar el pan y llevarlo a la mesa,
empieza y luego acaba
-círculo de sentido que se cierra-
la pequeña molécula de un proyecto cumplido.
¿Trivial? Tal vez, pero mira dibujarse
con perfección acabadísima
cada gesto enlazado en el siguiente
anillado en la suave
espiral invisible
que va del pensamiento hacia la mano
del ojo hacia el cuchillo.
Circe Maia
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