Redes

viernes, 17 de julio de 2026

Pájaros de piedra



Ensillé cuando clariaba
Y aura ni se ven mis huellas...
Pero, nacido en el basto
Me demoro haciendo leguas
Y saco de las que faltan
Goluntá pa' las que quedan
Si dejo por a'i un rastro
Se ha de ver cuando amanezca
Piedra soy, y ando rodando
Pa´ encontrarme con las piedras...

Hay que entregarse al camino
Y amoldarse a la pobreza
Y encender una esperanza
Que alumbre... y que no se vea
La noche del que camina
Tiene más perros que estrellas
Y bastó que le vislumbren
Una pitada'e luciérnaga
Pa' que se astillen ladrando
Que la oscuridad es ajena

Pero rodar no es tan duro
Si uno alvierte que la piedra
Se deja dir suelta 'e cuerpo
Y el tiempo se encarga d'ella
Usté alza una, y lo asombra
La redondez con que amuestra
Como un ovillo de tiempo
La forma de la pacencia
Y ande la busque en el aire
Levanta el vuelo y... rumbea

... En la noche uno no sabe
Si va pensando, o si sueña...
Las corujas aliñadas en los postes
Redondean dos asombros
Parecidos a las llamas de las velas...

Derrepente con zumbidos
De perdices que despiertan
Al pasar por los chircales
Se alborotan mis espuelas
Y rechinan las rodajas alarmadas
Y remedan el cantar esperanzado
De unos pájaros de piedra...

Osiris Rodríguez Castillos

viernes, 10 de julio de 2026

Elegía

Los hermanos Federico y Francisco García Lorca 

Sobre tu nombre y el mío llorar quisiera./ Con tu voz y la mía de entonces cantar, cantar/ para decir a todos lo que pudo haber sido/ si los sueños de ayer abriendo sus corolas/ en los dorados peces de trigo y en los álamos…/ ¿Pero a quiénes importa? Solo a ti te importaba./ Rojo sol, voz de agua dolorida/ que me pintabas de oro en mis ausencias/ y volvíamos los ojos, ¡ay!, cuando nos mirábamos./ Cantar, cantar, llorar, llorar./ Sí, que la vida es dura y el amor imposible./ Solo en los trigos hay la vida verdadera/ y el alma está en la plata y el agua de tus voces./ Allí estarán los trigos y tus voces errantes/ no saldrán de la tierra./ Cantar, llorar, el río/ morirá en sus recodos como antes moría/ o cantará en las guijas con una prisa eterna./ Yo con tu voz cantaba, llora tú con la mía./ Todo está roto ahora,/ mis sombras y tus luces,/ lo que guardaba el viento y recataba el álamo./ Ni trigales ni auroras./ Tú porque eres un río en la celeste orilla./ Yo porque soy la sombra del que aguardaba siempre.

Francisco García Lorca

viernes, 3 de julio de 2026

Las cosas

J. L. Borges en el Hotel Villa Igea. Palermo, 1984.  Fotografía: Ferdinando Scianna

El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,

un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde

una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,

ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.

Jorge Luis Borges

viernes, 26 de junio de 2026

Limón, limón, limonero



Limón, limón, limonero;
limón del patio de casa:
eras el último abuelo
que en la familia quedaba
e igual que los otros cuatro
te fuiste rumbo a la nada.
La casona solariega
quedó sin escudo de armas,
sin reloj de sol ni espejo
de una vejez y una infancia.
¡Cómo duele ver el patio
sin tu perfil de patriarca
limón, limón, limonero,
limón del patio de casa!
Pintura de tus limones
de las estrellas goteada,
perfume de novia en el aire;
bordón de abeja en tus ramas:
abajo grillos con luna, 
arriba sueños de hadas
y en torno a tu viejo tronco
cantarinas remembranzas...
¡Cómo duele ver el patio
sin tu perfil de patriarca
limón, limón, limonero,
limón del patio de casa!
Siestas aquellas, las siestas
con madre y con limonadas...
Vacaciones de la escuela
y olor a uva en las parras.
La cadena del aljibe
chirriando con la roldana...
Y allá, curvado, mi padre
regando ajíes y albahacas.
Hoy veo todo ese cuadro
en el bisel de una lágrima,
limón, limón, limonero,
limón del patio de casa
¡Cómo duele ver el patio
sin tu perfil de patriarca!

Emilio Tacconi

jueves, 18 de junio de 2026

Abuela, abuelo...

          

         I         

La abuela husmeaba el negro entre sus trapos
y cortaba cebollas y lloraba
a solas desde antes de nacer
con un llanto que aún vive en la cocina.  
Curvada como un párpado con sueño
sobre una vieja tabla a turnos sigue
entre sus tercas grietas repartiendo
el mismo golpe, un solo llanto, un hueco.          
Ella está allí y no la vemos; ella
se ha ido y vuelve siempre cuando el viento
corta oscuras cebollas desde el cielo
sobre la dura tabla de la tierra.
Y si hacemos silencio la escuchamos.
Y nos quedamos a llorar con ella.


II 

El abuelo volaba en su paraguas
y la lluvia golpeaba en los oídos
el derrumbe del cielo. Y sonreía.
Nunca dejó que nadie le llevara
su compañero en tantas tempestades;
y lo volvía siempre a su rincón
goteando sucia nube hasta secarlo.
El abuelo hoy se ha ido y ya no vuelve.
Pero el paraguas sigue en aquel patio
y hay que dejarlo allí porque es posible
que regrese un invierno y ya no tenga
con qué cubrir su sombra y llueva siempre;
debe seguir allí donde reposa
en un rincón aunque no espere a nadie
con sus alas plegadas navegando
cisne de luto el polvo de la tarde...

 

         Jorge Meretta 

viernes, 12 de junio de 2026

Unidad




Una pequeña tarea como esta de
cortar el pan y llevarlo a la mesa,
empieza y luego acaba
-círculo de sentido que se cierra-
la pequeña molécula de un proyecto cumplido.

¿Trivial? Tal vez, pero mira dibujarse
con perfección acabadísima
cada gesto enlazado en el siguiente
anillado en la suave
espiral invisible
que va del pensamiento hacia la mano
del ojo hacia el cuchillo.

Circe Maia

viernes, 5 de junio de 2026

La tierra no es pa rascarse



La tierra no es pa rascarse
como se suele pensar;
–así será pa los bichos–
para el hombre es algo más.
Mucha sangre hay en la tierra,
que es preciso respetar;
son lágrimas y sudores
quienes le han dado su sal.
Es poco lo que aparece,
y mucho lo que hay detrás;
para poder comprenderlo
parate, hermano a pensar.
Que el pasto no da la leche
por mirarlo y nada más;
la leche la da la vaca
después de mucho rumiar.
El que es turista en la tierra,
anda nomás por andar;
no llega a ninguna parte
porque no busca llegar.

Mamerto Menapace