Redes

viernes, 21 de agosto de 2026

Poema XVI




Del alba a la mañana, de la tarde al ocaso,
del impuro crepúsculo a las sombras totales,
algo del corazón, en pérdidas fatales
que roban lo más nuestro, cae entre paso y paso.

Nos morimos en un repetido fracaso,
bebemos demasiado los ardientes panales,
agotamos la dicha, y hasta los mismos males
merman, y un día queda sin nada todo el vaso.

Que nos den más fuerzas para los deseos y los sueños,
y para el dolor, y para llenar la vida,
y para el alto volar, y para los empeños

tenaces y las ansias de no cansarnos nunca.
¡Ah, clamemos por no morir así, desde esa herida
fina y lenta, que ni se cierra, ni nos trunca!

Carlos Sabat Ercasty

viernes, 14 de agosto de 2026

Camino pregonando mi verdad...



Mi espíritu transita
por desiertos.
Sin caminos ni luz,
sombríos y mudos
como los campos en que están los muertos,
largos y oscuros.

En este país
de niños descalzos
puños sangrantes
y dientes apretados
yo estoy de pie luchando en la lucha
más justa junto a mis hermanos.
Porque quiero que se 
cierren las puertas
a los que explotan a
sus semejantes,
que los hombres no
sean esclavos
de los hombres...

Camino pregonando mi verdad
hasta sentirme nuevo,
hasta encontrarme todo.
Camino hasta que mi sombra
me acompañe cuando caiga
mi última noche.

Walter Medina

viernes, 7 de agosto de 2026

Por suerte


 El arcoíris: Estudio para 'Bañistas en Asnières' - Georges Seurat - 1883.


Por suerte apareció el arcoíris. Bienvenido.
Supo, por suerte, que yo esperaba.

Se adueñó del cielo, posó su planta de colores

en el infinito de azoteas y huertos,

en la selva de las ropas tendidas.
Lo veo, arriba, y los niños descubren

un tesoro de luces y relámpagos nerviosos.
Yo sólo veo, pero ellos saben,

descalzos,
cómo guardarlo en su corazón.

 Ruben Yacovsky

viernes, 31 de julio de 2026

Confesiones

Luis García Montero y Almudena Grandes

Yo te estaba esperando.
Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho,
de la letra sin pulso y el verano
de mi primera carta,
por los pasillos lentos y el examen,
a través de los libros, de las tardes de fútbol,
de la flor que no quiso convertirse en almohada,
más allá del muchacho obligado a la luna,
por debajo de todo lo que amé,
yo te estaba esperando.
Yo te estoy esperando.
Por detrás de las noches y las calles,
de las hojas pisadas
y de las obras públicas
y de los comentarios de la gente,
por encima de todo lo que soy,
de algunos restaurantes a los que ya no vamos,
con más prisa que el tiempo que me huye,
más cerca de la luz y de la tierra,
yo te estoy esperando.
Y seguiré esperando.
Como los amarillos del otoño,
todavía palabra de amor ante el silencio,
cuando la piel se apague,
cuando el amor se abrace con la muerte
y se pongan más serias nuestras fotografías,
sobre el acantilado del recuerdo,
después que mi memoria se convierta en arena,
por detrás de la última mentira,
yo seguiré esperando.

Luis García Montero

viernes, 24 de julio de 2026

Ítaca

 

Cuando te encuentres de camino a Ítaca,
desea que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de conocimientos.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al enojado Poseidón no temas,
tales en tu camino nunca encontrarás,
si mantienes tu pensamiento elevado, y selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo tienta.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca ante ti.

Desea que sea largo el camino.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con qué alegría, con qué gozo
arribes a puertos nunca antes vistos,
detente en los emporios fenicios,
y adquiere mercancías preciosas,
nácares y corales, ámbar y ébano,
y perfumes sensuales de todo tipo,
cuántos más perfumes sensuales puedas,
ve a ciudades de Egipto, a muchas,
aprende y aprende de los instruidos.

Ten siempre en tu mente a Ítaca.
La llegada allí es tu destino.
Pero no apresures tu viaje en absoluto.
Mejor que dure muchos años,
y ya anciano recales en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.

Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene más que darte.

Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó.
Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.


Konstantino Kavafis

viernes, 17 de julio de 2026

Pájaros de piedra



Ensillé cuando clariaba
Y aura ni se ven mis huellas...
Pero, nacido en el basto
Me demoro haciendo leguas
Y saco de las que faltan
Goluntá pa' las que quedan
Si dejo por a'i un rastro
Se ha de ver cuando amanezca
Piedra soy, y ando rodando
Pa´ encontrarme con las piedras...

Hay que entregarse al camino
Y amoldarse a la pobreza
Y encender una esperanza
Que alumbre... y que no se vea
La noche del que camina
Tiene más perros que estrellas
Y bastó que le vislumbren
Una pitada'e luciérnaga
Pa' que se astillen ladrando
Que la oscuridad es ajena

Pero rodar no es tan duro
Si uno alvierte que la piedra
Se deja dir suelta 'e cuerpo
Y el tiempo se encarga d'ella
Usté alza una, y lo asombra
La redondez con que amuestra
Como un ovillo de tiempo
La forma de la pacencia
Y ande la busque en el aire
Levanta el vuelo y... rumbea

... En la noche uno no sabe
Si va pensando, o si sueña...
Las corujas aliñadas en los postes
Redondean dos asombros
Parecidos a las llamas de las velas...

Derrepente con zumbidos
De perdices que despiertan
Al pasar por los chircales
Se alborotan mis espuelas
Y rechinan las rodajas alarmadas
Y remedan el cantar esperanzado
De unos pájaros de piedra...

Osiris Rodríguez Castillos

viernes, 10 de julio de 2026

Elegía

Los hermanos Federico y Francisco García Lorca 

Sobre tu nombre y el mío llorar quisiera./ Con tu voz y la mía de entonces cantar, cantar/ para decir a todos lo que pudo haber sido/ si los sueños de ayer abriendo sus corolas/ en los dorados peces de trigo y en los álamos…/ ¿Pero a quiénes importa? Solo a ti te importaba./ Rojo sol, voz de agua dolorida/ que me pintabas de oro en mis ausencias/ y volvíamos los ojos, ¡ay!, cuando nos mirábamos./ Cantar, cantar, llorar, llorar./ Sí, que la vida es dura y el amor imposible./ Solo en los trigos hay la vida verdadera/ y el alma está en la plata y el agua de tus voces./ Allí estarán los trigos y tus voces errantes/ no saldrán de la tierra./ Cantar, llorar, el río/ morirá en sus recodos como antes moría/ o cantará en las guijas con una prisa eterna./ Yo con tu voz cantaba, llora tú con la mía./ Todo está roto ahora,/ mis sombras y tus luces,/ lo que guardaba el viento y recataba el álamo./ Ni trigales ni auroras./ Tú porque eres un río en la celeste orilla./ Yo porque soy la sombra del que aguardaba siempre.

Francisco García Lorca

viernes, 3 de julio de 2026

Las cosas

J. L. Borges en el Hotel Villa Igea. Palermo, 1984.  Fotografía: Ferdinando Scianna

El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,

un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde

una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,

ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.

Jorge Luis Borges

viernes, 26 de junio de 2026

Limón, limón, limonero



Limón, limón, limonero;
limón del patio de casa:
eras el último abuelo
que en la familia quedaba
e igual que los otros cuatro
te fuiste rumbo a la nada.
La casona solariega
quedó sin escudo de armas,
sin reloj de sol ni espejo
de una vejez y una infancia.
¡Cómo duele ver el patio
sin tu perfil de patriarca
limón, limón, limonero,
limón del patio de casa!
Pintura de tus limones
de las estrellas goteada,
perfume de novia en el aire;
bordón de abeja en tus ramas:
abajo grillos con luna, 
arriba sueños de hadas
y en torno a tu viejo tronco
cantarinas remembranzas...
¡Cómo duele ver el patio
sin tu perfil de patriarca
limón, limón, limonero,
limón del patio de casa!
Siestas aquellas, las siestas
con madre y con limonadas...
Vacaciones de la escuela
y olor a uva en las parras.
La cadena del aljibe
chirriando con la roldana...
Y allá, curvado, mi padre
regando ajíes y albahacas.
Hoy veo todo ese cuadro
en el bisel de una lágrima,
limón, limón, limonero,
limón del patio de casa
¡Cómo duele ver el patio
sin tu perfil de patriarca!

Emilio Tacconi

jueves, 18 de junio de 2026

Abuela, abuelo...

          

         I         

La abuela husmeaba el negro entre sus trapos
y cortaba cebollas y lloraba
a solas desde antes de nacer
con un llanto que aún vive en la cocina.  
Curvada como un párpado con sueño
sobre una vieja tabla a turnos sigue
entre sus tercas grietas repartiendo
el mismo golpe, un solo llanto, un hueco.          
Ella está allí y no la vemos; ella
se ha ido y vuelve siempre cuando el viento
corta oscuras cebollas desde el cielo
sobre la dura tabla de la tierra.
Y si hacemos silencio la escuchamos.
Y nos quedamos a llorar con ella.


II 

El abuelo volaba en su paraguas
y la lluvia golpeaba en los oídos
el derrumbe del cielo. Y sonreía.
Nunca dejó que nadie le llevara
su compañero en tantas tempestades;
y lo volvía siempre a su rincón
goteando sucia nube hasta secarlo.
El abuelo hoy se ha ido y ya no vuelve.
Pero el paraguas sigue en aquel patio
y hay que dejarlo allí porque es posible
que regrese un invierno y ya no tenga
con qué cubrir su sombra y llueva siempre;
debe seguir allí donde reposa
en un rincón aunque no espere a nadie
con sus alas plegadas navegando
cisne de luto el polvo de la tarde...

 

         Jorge Meretta 

viernes, 12 de junio de 2026

Unidad




Una pequeña tarea como esta de
cortar el pan y llevarlo a la mesa,
empieza y luego acaba
-círculo de sentido que se cierra-
la pequeña molécula de un proyecto cumplido.

¿Trivial? Tal vez, pero mira dibujarse
con perfección acabadísima
cada gesto enlazado en el siguiente
anillado en la suave
espiral invisible
que va del pensamiento hacia la mano
del ojo hacia el cuchillo.

Circe Maia

viernes, 5 de junio de 2026

La tierra no es pa rascarse



La tierra no es pa rascarse
como se suele pensar;
–así será pa los bichos–
para el hombre es algo más.
Mucha sangre hay en la tierra,
que es preciso respetar;
son lágrimas y sudores
quienes le han dado su sal.
Es poco lo que aparece,
y mucho lo que hay detrás;
para poder comprenderlo
parate, hermano a pensar.
Que el pasto no da la leche
por mirarlo y nada más;
la leche la da la vaca
después de mucho rumiar.
El que es turista en la tierra,
anda nomás por andar;
no llega a ninguna parte
porque no busca llegar.

Mamerto Menapace

jueves, 28 de mayo de 2026

En el viento se balancea


Parque de la Facultad de Agronomía en otoño

Mi vida se balancea en el viento
como las hojas sobre el enrejado,
en el brillante y tempestuoso viento otoñal.
En la tormenta suena un piano
como las olas sobre la playa.
Las nubes oscuras persiguen el viento.
Mi corazón alberga un espejo negro.
Cuando me asomo en él,
mi rostro se atenúa, arde, lastima,
como lo hago yo mismo,
en las horas solitarias que conozco.
Mi vida se balancea en el tempestuoso
viento otoñal que atraviesa los campos.

Srečko Kosovel

viernes, 22 de mayo de 2026

Sus camisas


Lágrimas de sangre / Oswaldo Guayasamín. 1973

Conservan el olor/
Agrio. Su perfume
Perdura a pesar de tintorerías/
Humedades/ manchas de pintura.
 
Extraño sus furias y sus gestos/
Su ternura y sus infinitas novias/
Sus mantras/ la voz de Bob Marley
Reiterada hasta el hartazgo.
 
Sus insomnios/ sus deseados hijos.
Su elegancia y sus disfraces.
Su modo de cerrar puertas y ventanas.
Su ropa que no me atrevo a usar
Esperando volver a ser habitada.

Hugo Achugar

 

viernes, 15 de mayo de 2026

Como un león


 

“(…) Cruzo las vías y después de vagar un rato entre los galpones y las locomotoras abandonadas me siento sobre una pila de durmientes como lo hacía cuando estaba el viejo. Naturalmente, me acuerdo de él, y después del Tito o de cualquier otro, y por supuesto, de mi hermano. De todos los que se fueron. Es como si estuvieran aquí, a esta hora. Algunos me miran, otros me dicen cosas. Yo les sonrío y a veces les respondo. Sé que tarde o temprano iré tras ellos. Tarde o temprano la vida se me pondrá por delante y saltaré al camino. Como un león”.

Haroldo Conti

viernes, 8 de mayo de 2026

La madre ahora

Las tres edades de la mujer / Gustav Klimt. 1905


Doce años atrás
cuando tuve que irme
dejé a mi madre junto a su ventana
mirando la avenida
ahora la recobro
solo con un bastón de diferencia

en doce años transcurrieron
ante su ventanal algunas cosas
desfiles y redadas
fugas estudiantiles
muchedumbres
puños rabiosos
y gases de lágrimas
provocaciones
tiros lejos
festejos oficiales
banderas clandestinas
vivas recuperados

después de doce años
mi madre sigue en su ventana
mirando la avenida
o acaso no la mira
solo repasa sus adentros
no sé si de reojo o de hito en hito
sin pestañear siquiera

páginas sepias de obsesiones
con un padrastro que le hacía
enderezar clavos y clavos
o con mi abuela la francesa
que destilaba sortilegios
o con su hermano insociable
que nunca quiso trabajar

tantos rodeos me imagino
cuando fue jefa en una tienda
cuando hizo ropa para niños
y unos conejos de colores
que todo el mundo le elogiaba
mi hermano enfermo o yo con tifus
mi padre bueno y derrotado
por tres o cuatro embustes
pero sonriente y luminoso
cuando la fuente era de ñoquis

ella repasa sus adentros
ochenta y siete años de grises
sigue pensando distraída
y algún acento de ternura
se le ha escapado como un hilo
que no se encuentra con su aguja

como si quisiera comprenderla
cuando la veo igual que antes
desperdiciando la avenida
pero a esta altura qué otra cosa
puedo hacer yo que divertirla
con cuentos ciertos o inventados
comprarle una tele nueva
o alcanzarle su bastón.

Mario Benedetti

jueves, 30 de abril de 2026

Hay un hombre en la tierra

El veterano en un nuevo campo / Winslow Homer. 1865.


Mientras tú vas a la escuela, hay un hombre en la tierra.
Mientras tú vas a jugar, o a la playa, hay un hombre en la tierra.
Hay un hombre que planta y que ara.
Que siembra y cosecha. Que arrea animales. Que esquila y carnea.
Salvo los pescados, toda la comida que a tu mesa llega, viene de la tierra.
El pan y la harina. Porotos, lentejas.
Todas las verduras vienen de la tierra. Y también la carne. Y también la yerba.
Para que tú existas y vivas y crezcas, tiene que haber tierra.
Para que tú estudies. Para que tú juegues.
Mas la tierra sola, de nada nos sirve sin el hombre en ella.
Todos dependemos del hombre en la tierra.
Tú no jugarías, ni irías a la escuela y no habría ciudades
si no hubiera, siempre, un hombre en la tierra.

Julián Murguía

viernes, 24 de abril de 2026

Cosas pendientes

Archivo Sarandy Cabrera - Biblioteca Nacional

Tantas cosas pendientes todavía
y la vida se va a los borbotones.
Entre angustiosas solicitaciones
ganar la noche y aguardar el día.

Buscar el pan para la cofradía
caer herido mientras te pospones,
contra el tiempo que escapa no hay razones
y de nada te vale rebeldía.

Tanto sueño quebrado, tanto acaso
que al fin yo me pregunto cómo ha sido
y por qué todo abriga tal fracaso.

Viendo lo por vivir y lo vivido
mientras todo se escapa paso a paso
se va la vida digo y ya se ha ido.

Sarandy Cabrera

viernes, 17 de abril de 2026

Junto al mar

Pintura del mar con olas / Alexander Dzigurski 

Si muero, que me pongan desnudo,
desnudo junto al mar.
Serán las aguas grises mi escudo
y no habrá que luchar.
Si muero que me dejen a solas.
El mar es mi jardín.
No puede, quien amaba las olas,
desear otro fin.
Oiré la melodía del viento,
la misteriosa voz.
Será por fin vencido el momento
que siega como hoz.
Que siega pesadumbres. Y cuando
la noche empiece a arder,
Soñando, sollozando, cantando,
yo volveré a nacer.

José Hierro

viernes, 10 de abril de 2026

La luna

La despedida / José Cuneo.


La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas. 

Jaime Sabines