“(…) Cruzo las vías y después de vagar un rato entre los galpones y las locomotoras abandonadas me siento sobre una pila de durmientes como lo hacía cuando estaba el viejo. Naturalmente, me acuerdo de él, y después del Tito o de cualquier otro, y por supuesto, de mi hermano. De todos los que se fueron. Es como si estuvieran aquí, a esta hora. Algunos me miran, otros me dicen cosas. Yo les sonrío y a veces les respondo. Sé que tarde o temprano iré tras ellos. Tarde o temprano la vida se me pondrá por delante y saltaré al camino. Como un león”.
Haroldo Conti

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