Redes

jueves, 30 de abril de 2026

Hay un hombre en la tierra

El veterano en un nuevo campo / Winslow Homer. 1865.


Mientras tú vas a la escuela, hay un hombre en la tierra.
Mientras tú vas a jugar, o a la playa, hay un hombre en la tierra.
Hay un hombre que planta y que ara.
Que siembra y cosecha. Que arrea animales. Que esquila y carnea.
Salvo los pescados, toda la comida que a tu mesa llega, viene de la tierra.
El pan y la harina. Porotos, lentejas.
Todas las verduras vienen de la tierra. Y también la carne. Y también la yerba.
Para que tú existas y vivas y crezcas, tiene que haber tierra.
Para que tú estudies. Para que tú juegues.
Mas la tierra sola, de nada nos sirve sin el hombre en ella.
Todos dependemos del hombre en la tierra.
Tú no jugarías, ni irías a la escuela y no habría ciudades
si no hubiera, siempre, un hombre en la tierra.

Julián Murguía

viernes, 24 de abril de 2026

Cosas pendientes

Archivo Sarandy Cabrera - Biblioteca Nacional

Tantas cosas pendientes todavía
y la vida se va a los borbotones.
Entre angustiosas solicitaciones
ganar la noche y aguardar el día.

Buscar el pan para la cofradía
caer herido mientras te pospones,
contra el tiempo que escapa no hay razones
y de nada te vale rebeldía.

Tanto sueño quebrado, tanto acaso
que al fin yo me pregunto cómo ha sido
y por qué todo abriga tal fracaso.

Viendo lo por vivir y lo vivido
mientras todo se escapa paso a paso
se va la vida digo y ya se ha ido.

Sarandy Cabrera

viernes, 17 de abril de 2026

Junto al mar

Pintura del mar con olas / Alexander Dzigurski 

Si muero, que me pongan desnudo,
desnudo junto al mar.
Serán las aguas grises mi escudo
y no habrá que luchar.
Si muero que me dejen a solas.
El mar es mi jardín.
No puede, quien amaba las olas,
desear otro fin.
Oiré la melodía del viento,
la misteriosa voz.
Será por fin vencido el momento
que siega como hoz.
Que siega pesadumbres. Y cuando
la noche empiece a arder,
Soñando, sollozando, cantando,
yo volveré a nacer.

José Hierro

viernes, 10 de abril de 2026

La luna

La despedida / José Cuneo.


La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas. 

Jaime Sabines