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viernes, 25 de septiembre de 2026

Primavera

Por Prof.erika - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=132726617


Hay dos caras
diametralmente opuestas
en setiembre.

Una que se construye hacia la luz,
donde brota el verdor de la enramada.

Otra que la provocan siete vientos
que empujan a gorriones desplumados
hacia el cuadrado gris de las veredas.

Puedo mirar al cielo en primavera,
pero en puntas de pie.

Horacio Cavallo

viernes, 18 de septiembre de 2026

Con las piedras sagradas...



Con las piedras sagradas
de los templos caídos
grava menuda hicieron
los martillos
largos
de los picapedreros analíticos.
Después,
sobre esta grava, se ha vertido
el asfalto negro y viscoso
de los pesimismos.
Y ahora... ahora, con esta mezcla extraña,
se han abierto calzadas y caminos
por donde el cascabel de la esperanza
acelera su ritmo.

León Felipe

viernes, 11 de septiembre de 2026

No decía palabras


No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Aunque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.

Luis Cernuda

viernes, 4 de septiembre de 2026

La pena


Sol de la mañana / Edward Hopper


 Mi pena es muy mala,
porque es una pena que yo no quisiera
que se me quitara.

Vino como vienen,
sin saber de dónde,
el agua a los mares,
las flores a mayo,
los vientos al bosque.

Vino, y se ha quedado
en mi corazón,
como el amargo en la corteza verde
del verde limón.

Como las raíces
de la enredadera,
se va alimentando la pena en mi pecho
con sangre e mis venas.

Yo no sé por dónde,
ni por dónde no,
se me ha liao esta soguita al cuerpo
sin saberlo yo.

Manuel Machado