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viernes, 13 de marzo de 2020

Solicitud de empleo


He militado largamente
en oscurísimos recintos
de donde traigo una batalla
que no se termina nunca.
Estoy en guerra casi todo el tiempo
y espero que me gane una paloma.
La verdad es que también sirvo
para desordenarlo todo.
Con qué cuidado precipito
planillas en la primavera,
y alterando sensatos equilibrios
me dan lo mismo números que grillos.
No faltaría a la modestia
si dijera que siempre estuve
muy dotada para el olvido.
Guardo volúmenes de ausencia,
antologías de temblor marchito,
catálogos de dudas y neblinas.
He trabajado anteriormente
en invisibles oficinas
llenas de crisis apiladas
y documentos vegetales,
donde los pájaros me habilitaron
con un diploma de mirarlos siempre.
Diré también para abreviar
que estudio lágrimas modernas
y pienso publicar un libro
de suspiros cuando me muera,
y que tengo por todo patrimonio
un montón de relámpago vigente.
Todos estos antecedentes
animan a solicitar
que me permitas ocuparme
en derrumbar sobre tus manos
la dulzura que pongo inútilmente
sobre manteles de confiterías.
Quiero por fin tener empleo
de suavísima permanencia
adentro de tu corazón,
coser con lágrimas y arrimo
toda fatalidad que te amenace
con botones caídos o desgracias.
Quiero servirte de costumbre
y que utilices lo que soy
para fundar una sonrisa
o ceremonias con pañuelos,
o para siempre, o para lo que quieras,
desde un copo de nieve hasta el amor.

viernes, 6 de marzo de 2020

La tierra y la mujer


         





Mientras tiene luz el mundo
y despierto está mi niño,
por encima de su cara,
todo es un hacerse guiños.

Guiños le hace la alameda
con sus dedos amarillos,
y tras de ella vienen nubes
en piruetas de cabritos...

La cigarra, al mediodía,
con el frote le hace guiño,
y la maña de la brisa
guiña con su pañalito.

Al venir la noche hace
guiño socarrón el grillo,
y en saliendo las estrellas,
me le harán sus santos guiños...

Yo le digo a la otra Madre,
a la llena de caminos:
"¡Haz que duerma tu pequeño
para que se duerma el mío!".

Y la muy consentidora,
la rayada de caminos,
me contesta: «¡Duerme al tuyo
para que se duerma el mío!».
Gabriela Mistral 

viernes, 7 de febrero de 2020

Hora


Me acordaré de ti
todas las noches a las once!...

En la plaza sin luna de tu ausencia
pronunciaré tu nombre
con el mismo temblor del primer día
todas las noches, a las once!...

Y aunque esté en un café, o en un teatro
o en un duelo, sin que nadie me importe,
te llamaré -subasta de mi pena-
todas las noches a las once...

Y si la gente   -¡qué importa la gente!-
no sabe, no comprende, no conoce
lo que es el amor, que aprenda de mis labios
todas las noches a las once...

Que cariño que no es nube, ni melindre,
sino sangre, canción, olvido y monte...
Se quiere así, gritándolo a los vientos,
todas las noches a las once...

Y un día llegará -que Dios me oiga!-
que cuando vaya a pronunciar tu nombre,
tú estés bajo la lluvia de mis besos
a las diez, a las once y a las doce.

viernes, 31 de enero de 2020

El espejo

El espejo psiqué / Berthe Morisot. 1876.

Con los ojos vendados nos miramos
cada día delante de un espejo
para ser sólo imágenes
nuestras que no veremos.
Desfilamos, retratos fidelísimos,
copias exactas, calcos o reflejos,
resbalamos por aguas espejeantes
como narcisos ciegos.
Debo de ser la sombra, los perfiles,
la refracción de ese cristal o hielo;
debe de ser el doble repetido,
el náufrago en el fondo de ese sueño.
Qué culto extraño ante el cristal, la luna,
de extraterrestre, de astronauta muerto
girando sin sentido
en la órbita cerrada por el pecho.
Qué culto extraño para
sentirnos sólo luminoso eco
de nuestra propia realidad corpórea,
mitología del agonizamiento
liturgia de pantallas sucesivas,
idolatrización de reverbero.
Sólo somos figuras proyectadas
sobre un cristal, pero jamás nos vemos.

viernes, 24 de enero de 2020

Llevo el Sol en mí...


Llevo el Sol en mí;
me guía como un rey en el mundo.
Llevo la Luna en mí
ella mantiene mi forma.
Llevo a Mercurio en mí
manteniendo unidos al Sol y a la Luna.
Llevo a Venus en mí. Sin su amor no hay nada.
Venus se encuentra con Marte
y hace que de mi ser fluyan palabras,
que Júpiter ilumina con toda la luz de la sabiduría;
Y Saturno, el maduro, irradia a mi ser en colores.

lunes, 20 de enero de 2020

Hay un lugar...

Laguna de Tiscapa, en Nicaragua.

Hay un lugar junto
a la laguna de Tiscapa

—un banco debajo
de un árbol de quelite—

que tú conoces
(aquella a quien escribo

estos versos, sabrá
que son para ella)

y tú recuerdas
aquel banco y
aquel quelite;

la luna reflejada
en la laguna de Tiscapa

las luces del palacio
del dictador

las ranas cantando
abajo en la laguna

todavía está aquel
árbol de quelite

todavía brillan
las mismas luces;

en la laguna de Tiscapa
se refleja la luna 

pero aquel banco
esta noche estará vacío

o con otra pareja
que no somos nosotros.

Ernesto Cardenal

viernes, 10 de enero de 2020

Y sin embargo...


Sin embargo, creo que los decididores de este mundo injusto no lo tienen tan fácil. En distintas épocas, la humanidad ha pasado por túneles de oprobio, de abyección, de degradación, de ignominia, y siempre ha recobrado el aire, las razones de vida. Aunque no hayan sido filmadas por Spielberg, hay muchas y variadas listas de Schindler en la historia del género humano. Es difícil y hasta irrisorio hacer pronósticos para cuando uno ya no esté. No obstante, los políticos, los sociólogos, los economistas, los entrenadores deportivos, no tienen remilgos en hacerlos. Personalmente, no tengo cortedad en expresar mi confianza en que la humanidad (no sé cómo ni cuándo, o sea que mi vaticinio es bastante chapucero) se repondrá de este modesto apocalipsis. Y más aún: si allá por el 2050 o el 2090, algún delfín emerge de las aguas con su cabeza sabedora y prudente, pienso que se encontrará con un mundo en el que el hombre ya no sentirá vergüenza de sí mismo; entre otras razones, porque ya no privará de su libertad a prójimos y a delfines.
Fragmento de Cuando vuelva el Delfín de Mario Benedetti