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viernes, 12 de junio de 2026

Unidad




Una pequeña tarea como esta de
cortar el pan y llevarlo a la mesa,
empieza y luego acaba
-círculo de sentido que se cierra-
la pequeña molécula de un proyecto cumplido.

¿Trivial? Tal vez, pero mira dibujarse
con perfección acabadísima
cada gesto enlazado en el siguiente
anillado en la suave
espiral invisible
que va del pensamiento hacia la mano
del ojo hacia el cuchillo.

Circe Maia

viernes, 27 de junio de 2025

Por detrás de mi voz



Por detrás de mi voz
-escucha, escucha-
otra voz canta.
Viene de atrás, de lejos;
viene de sepultadas
bocas y canta.
Dicen que no están muertos
-escúchalos, escucha-
mientras se alza la voz
que los recuerda y canta.
Dicen que ahora viven
en tu mirada
(sostenlos con tus ojos,
con tus palabras,
sostenlos con tu vida,
que no se pierdan
que no se caigan)

Circe Maia 

viernes, 7 de marzo de 2025

Cambios


Unas veces el cambio se prepara
en forma subterránea pero estalla
de modo brusco, abierto:
nova en el cielo
grieta en la tierra
inundación de luz en plena noche
lengua de fuego
asoma sorpresivamente en la mirada
del otro, vuelto Otro, vuelto ajeno.

Otros cambios se gestan
imperceptiblemente.
De una oscura manera
de un modo
silencioso
lo que no estaba está y lo que estaba
es destruido.

Pero tan gradualmente
que siempre quedan restos:
de la mirada, alguna
chispa
alguna vez.
De la voz, algún eco
(palabra no enfriada
todavía).


Circe Maia

viernes, 20 de octubre de 2023

El ruido del mar



Hay un tejido, una red luminosa
que tiembla en la arena, por abajo del agua.
Se ve a través del verde transparente
como una temblorosa trama.

Cuando la ola rompe su espuma
quedan burbujas sueltas, chiquitas
sobre la piel del agua:
brillan intensa, nítidamente
en seguida se apagan.

Por la suave curva de las olas
sobre su lento avance
sobre su amplio movimiento seguro
la luz resbala.
Se deslizan los resplandores
por los movedizos toboganes del agua.

Ruido del mar, qué golpe derramado
qué entreverada voz y qué sonido
tan confuso y oscuro
cuando todo en derredor está tan claro.

Todos los límites
firmes y recortados
todo con su color tan decidido
los colores tocándose
uno al lado del otro, sin mezclarse.

Y parece que cada uno: limpio
y liso azul, rojo tejado
verdor brillante
diera un sonido puro e inaudible
y todos un acorde fuerte y claro.
Pero el ruido del mar no se comprende,
se desploma continuamente, insiste
una y otra vez, con un cansancio
con una voz borrosa y desgranada...

Y no se sabe
qué es qué quiere o qué pide
el turbio ruido oscuro
cuando todo en derredor está tan claro.

Circe Maia

viernes, 2 de junio de 2023

Raíces


Hoy de mañana
tuvimos que arrancar unas hierbas
que crecían por todas las ranuras.
Se arrancaron las hierbas
y quedaron al sol temblando las raíces
como sorprendidísimas… ¿y esto?

Muerte invertida, rara:
de la tierra cerrada y ciega
al ojo azul, que todo lo traspasa.

Abrirse a todo aire
Soltarse a toda luz: también perderse
dicen las raíces
temblando.

viernes, 26 de agosto de 2022

Fines de agosto

 


 

 

A finales de agosto hay algo que estalla
en hojas pequeñísimas.
La explosión silenciosa
tras verdes clarísimos
y hasta a veces en la punta de las hojas un tono
diferente, difícil de definir, brilloso.

¿Te molesta este tema tan manido?
No importa.
Ellas
–las hojas–
salen.
                                       
                              Circe Maia 

viernes, 6 de mayo de 2022

Abril



Este día tan lleno de niñez,
las cápsulas verdes de los eucaliptos
en el suelo, entre hojas.

El buen aroma frío y viejo trae
de la mano, consigo,
los paseos al sol y por un parque
en un abril de viento.

Por mirar la vereda así y oír el ruido
de las hojas, arriba;
por recoger las cápsulas y aspirar hasta el alma
su antiguo olor, se puede,

—a veces, sí, se puede—
abrir puertas cerradas hacia días remotos;
las mañanas del sol y un aire limpio, fino,
los bancos de madera por el borde del parque,
las veredas desiertas,
un viento decidido contra la cara, frío,
y en la mano, tibieza de la mano materna.

viernes, 25 de junio de 2021

Apuntes de lluvia



I
Salimos a mirar la creciente. Figuras invertidas
de casas y de árboles
en calles inundadas.

Volvimos casi noche y empezaba otra vez
a lloviznar, despacio.
Atrás quedó el extraño
paisaje doble, imagen
de angustia quieta: débiles
paredes, niños descalzos, ranchos
ventanas negras.
Alrededor, el agua.

II
Si se va a desatar la lluvia ahora
mejor sería esperar, sentarse afuera
sentir llegar, antes que esté, el sonido
claro aliento, frescura.

Con su ruido parejo
baja la sombra.
De anochecer lloviendo sobre calles y casas
golpeando el vidrio y cal, sentir sus filos
cortando el aire quieto.

III
El cinturón de ranchos de la ciudad se borra
se disuelve en la lluvia
y no se ve más que este furor del agua
cayendo.

Color de arena y greda, calle llena de pozos. 
 Un niño chico juega con palos y con piedras. 
 No es el limpio llover en la ventana 
 del abrigado cuarto. 
 No llueve sobre vidrio. Sobre la paja llueve 
 sobre las latas llueven 
 sucios hilos amargos. 
 Y no lava las cosas, como en el centro, brillo 
 de asfalto y de vidrieras 
 sino que decolora, corroe más, descama 
 el ya huesudo rostro que asoma a cada ráfaga
a cada golpe blanco.

viernes, 10 de julio de 2020

Pronto se irá el invierno


Pronto se irá el invierno. Como un mar retirándose
al bajar la marea,
deja esas suaves islas, finas, lisas, lavadas,
-estos días livianos, fríos, como de arena.
Y me acuerdo de ti. Así, de arena húmeda
que el agua ha de golpear y ha de aventar el aire,
así, de arena fría, volandera, liviana,
nuestros días, cristales
quebradizos, piedritas costaneras,
arena, arena, arena,
horas de arena suelta,
días barridos, frágiles.
Y me acuerdo de ti. Pronto se irá el invierno.
Vendrán, derrochadores de luz, días azules,
blanqueará nuestro almendro.
(Ya tiene la retama
dos flores amarillas)
Qué injusto, qué vergüenza,
de estos ojos bebiendo los colores, los días
que tus ojos no vieron!

viernes, 9 de marzo de 2018

Manos

Los gestos milenarios que repito 
desde el tender la mesa a hacer dormirse 
los niños, me descubren 
de pronto, su otra cara. 
Es mi mano y no es sólo la mía. 
Vieja mano, viejísima, viniendo 
desde siglos, se mueve 
por detrás de una fría, gris mirada. 
Visto y pensado, el mundo 
contemplado, extendido 
delante de los ojos 
y los ojos buscando ver los hilos 
de la espesa maraña. 
...Y sin embargo, manos 
que nada ven, las ciegas 
manos, mucho más hallan, 
y sin buscar encuentran 
una viva sustancia: 
en palabras no entra 
en los ojos no cabe. 
Manos sólo la palpan.

lunes, 25 de noviembre de 2013

A las tres de la tarde


A las tres de la tarde le anocheció de golpe.
Se le voló la luz, el piso, las agujas
del tejido, la lana verde, el cielo.
Ves qué fácil, qué fácil:
un golpecito, un hilo
que se parte en silencio
a las tres de la tarde.

Y después ya no hay más. De nada vale
ahogarse en llanto, no entender, tratar
de despertarse.
Muerte, de pie, la muerte
altísima, de pie, sola, parada
sobre mayo deshecho.

Circe Maia
Poeta uruguaya nacida en 1932