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viernes, 18 de noviembre de 2022

Mariposa, poema



 Ida Vitale en la Feria Internacional del Libro de Montevideo, nov. 2022


En el aire estaba
impreciso, tenue, el poema.
Imprecisa también
llegó la mariposa nocturna,
ni hermosa ni agorera,
a perderse entre biombos de papeles.
La deshilada, débil cinta de palabras
se disipó con ella.
¿Volverán ambas?
Quizás, en un momento de la noche,
cuando ya no quiera escribir
algo más agorero acaso
que esa escondida mariposa
que evita la luz,
                            como las Dichas.


Ida Vitale 

viernes, 11 de noviembre de 2022

Divergencias de sueño

Carl Van Vechten, © Van Vechten Trust. Beinecke Rare Book and Manuscript Library, Yale University

 Alzar mis brazos 

en algún lugar al sol.

Girar y bailar 

hasta que el blanco día acabe.

Entonces descansar en el fresco ocaso

bajo un gran árbol 

mientras la noche tranquila desciende

oscura como yo—

¡Ése es mi sueño!

Abrir mis largos brazos

frente al sol. 

¡Bailar! ¡Girar, Girar! 

hasta que acabe el breve día.

Descansar en la pálida tarde…

bajo un gran árbol…

mientras la blanda noche va cayendo

oscura como yo.


 Langston Hughes

viernes, 4 de noviembre de 2022

Salvaje

 


Bebo del agua limpia y clara del arroyo
y vago por los campos  teniendo por apoyo
un gajo de algarrobo liso, fuerte y pulido
que en sus ramas sostuvo la dulzura de un nido.
 
  Así paso los días, morena y descuidada,
sobre la suave alfombra de la grama aromada,
comiendo de la carne jugosa de las fresas
o en busca de fragantes racimos de frambuesas.
 
  Mi cuerpo está impregnado del aroma ardoroso
de los pastos maduros. Mi cabello asombroso
esparce, al destrenzarlo, olor a sol y a heno,
a salvia, a yerba buena  y a flores de centeno.
 
  ¡Soy libre, sana, alegre, juvenil y morena,
cual si fuera la diosa del trigo y de la avena!
            ¡Soy casta como Diana
y huelo a hierba clara nacida en la mañana!


 Juana de Ibarbourou

viernes, 28 de octubre de 2022

Interiores




En la mesa sandías de yeso,
mil platitos cubren la pared,
un San Jorge cuidando la siesta
y a su lado sonríe Gardel.

Entra el viento, juega en los caireles
si dejan abierta la puerta cancel,
y se cuela en los cuartos, remueve,
olores secretos: colonia y laurel.

Florecían los blancos jazmines
su claro misterio a la luz lunar.
Florecían los jazmines blancos
y a todos un ramo les iba a llegar.
Florecían las lunas de enero
y la calle Fray Bentos olía a jazmín,
madera sonora en la radio
Isolina Núñez hablaba de amor.

De la cama colgaba el rosario,
en la olla con tierra un malvón
y en la trompa de un elefantito
un billete por siempre quedó.

Desde lejos los pasos se escuchan
si alguien va cruzando por el comedor,
donde a veces tiembla el cristalero
con sus copas de extraño color.

Y en el patio yo leía historias
de mágicas tierras con raro esplendor
y quizás no sabía que en casa
rondaba la magia esperando un cantor. 

viernes, 21 de octubre de 2022

Fácil palabra



Fácil sería la palabra
sin hojas.
Fácil como un vacío.
Como una sombra.
Pero ocurre al contrario:
te arrimas al silencio
y ella te acosa
llena de ideas,
de memorias,
siempre con algo entre las manos.
Y simplemente no la logras
desnuda, sola.-


II

Teníamos que decirnos muchas cosas
y no hallábamos cómo.
Era mejor así. Corría el tiempo
y envejecíamos con él.
Y eso era hermoso.
Porque pensando apenas, o sintiendo y
pensando,
o nada más sintiendo,
adivinábamos
lo que es el zumo de este testimonio:
teníamos que decirnos muchas cosas,
pero ¿cuáles?
¿ y cómo?.-


III

Amor amor amor amor setenta veces,
setenta veces siete veces.
Amor amor amor. Nadie habrá que lo
olvide.
Siempre quién lo recuerde.-


III

Los ojos fueron el primer idioma
y las tímidas manos el segundo,
la palabra, el tercero, y es el cuarto
este callar sencillo, pero juntos.-


IV

Y si a mí me preguntaron por tu fuerza
de enredadera en flor, de irresistible
fragancia, de rocío refrescante,
de amoroso follaje y sombra firme,
¿cómo responderé lo que no puede
sin menguar, decirse?.-

viernes, 14 de octubre de 2022

A mi espalda

Caricatura de Juan Cunha / Jaime Clara

El que fui vuelve llorando, y no hay manera
De aplacar su pena sola.
El que fui viene llorando: es sólo un niño
Que no puede con la tarde.

Le diría que se vaya,
Que ya no tengo más aquellas láminas
Con paisajes, donde una luz de atardecer duraba;
Donde pasaba un ángel con un aro

Mas no tengo valor para volverme.
Él me toca en el hombro, y se detiene
Alelado: no comprende; y llora aún más.
Cómo arreglarme un rostro ya para enfrentarlo.

Y se queda. Y reincide. Y calla luego.
(La luz, final, vacila; sale la brisa; algo tiembla)
Cuando no es más que un niño desvalido
Y solo, que no puede con la tarde.

martes, 11 de octubre de 2022

Nada serán mis palabras...



Nada serán mis palabras
si no encuentran otra boca
que las cante y las olvide
y las devuelva a la sombra.

Allí quizás amanezcan,
vagas ciudades ruinosas,
y a otros solos lleve el aire
la nostalgia de su aroma.

Nada será lo que soy
si en los otros no se apoya:
mi presencia en otro hombro,
mi esperanza en su congoja.

¡No me dejes amarrado,
demente, al ánima sola!
¡Mira que voy a mi infierno
si no hay pecho que me acoja!

El que pasa me sostenga,
la voz pueril sea mi roca,
en ellos soy, y con ellos
pediré misericordia.