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viernes, 19 de septiembre de 2025

Primavera I

Corona de novia en el parque de Fagro

A veces en que estamos sobre el mundo
para ver la espantable maravilla,
en que vemos nacer la primavera
bajo un grito mortal, como los niños.
Hay veces tan difíciles, y estamos
de pie, en la irrespirable tolerancia
de la tierra, entre luces de peligro,
comiéndonos las uñas, escribiendo
una letra con tierra sobre el cielo,
para vernos el hasta dónde, el hasta
cuándo, y vernos a veces como muertos
con los huesos floridos, así reyes
yacentes y enjoyados. Para vernos.
Y hay veces entre otras, tan serenas,
en que vamos de sombra, y no se ve.

Amanda Berenguer

viernes, 21 de septiembre de 2012

Primavera otra vez... ¡afortunadamente!


LA PRIMAVERA


Será que se nota el paso del tiempo
que cierra las cicatrices del alma.
Yo como soy discípulo del viento
Me siento a esperar que llegue la calma.

Será que le doy demasiadas vueltas
y mil veces caigo en la misma trampa
Menos mal que ahora duermo a pierna suelta
Yo nunca pierdo toda la esperanza

Será que algunas veces me emborracho
con el licor de todos los licores
Y no soy mucho más que un mamarracho
que sólo busca huir de sus temores lere lere.

En la primavera, que se me escapa corriendo por las aceras
En la primavera, que se me escapa volando donde tú quieras
Creo que sí vale la pena
Creo que sí vale la pena

Y a veces cuando estoy solo conmigo
Y se apagan las luces de mi casa.
Universo busca su propio ombligo
y ojo de un huracán que todo arrasa.

Y no quiero preguntar dónde vamos.
No quiero saber de dónde venimos.
Sólo sé que tengo el tiempo en mis manos,
si te quedas un ratico conmigo lere lere.

En la primavera, que se me escapa corriendo por las aceras
En la primavera, que se me escapa volando donde tú quieras
Creo que sí vale la pena
Creo que sí vale la pena

¡Que las tristezas, valen la pena cuando tus ojos
quieren llorar pero me disimulan de reojo!
Todas las flores florecen después de la tormenta.
¿Que voy a hacerle si todos tus besos me saben a menta?

En la primavera, que se me escapa corriendo por las aceras
En la primavera, que se me escapa volando donde tú quieras
Creo que sí vale la pena
Creo que sí vale la pena

miércoles, 21 de septiembre de 2011

¡Bienvenida Primavera!

Doña Primavera

Doña Primavera
viste que es primor,
de blanco, tal como
limonero en flor.

Lleva por sandalias
unas anchas hojas
y por caravanas
unas fucsias rojas.

¡Salid a encontrarla
por esos caminos!
¡Va loca de soles
y loca de trinos!

Doña Primavera,
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo...

No cree al que le hable
de las vidas ruines.
¿Cómo va a entenderlas
entre los jazmines?

¿Cómo va a entenderlas
junto a las fuentes
de espejos dorados
y cantos ardientes?

De la tierra enferma
en las hondas grietas,
enciende rosales
de rojas piruetas.

Pone sus encajes,
prende sus verduras,
en la piedra triste
de las sepulturas...

Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas:

Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño
y de abnegación.


Gabriela Mistral

martes, 21 de septiembre de 2010

PRIMAVERA

Aunque sean otros los factores que rigen el comienzo de las estaciones, tradicionalmente el 21 de setiembre la primavera llega a nosotros con todos sus colores y promesas.



En la literatura, esta mágica estación siempre ha representado la promesa de lo nuevo, de la renovación del espiritu y del mundo, ha sido tomada como el símbolo de la frescura, el nuevo comienzo, el principio y la juventud. Será porque en ella todo nos dice que la vida está compuesta de ciclos, y que no solo lo que inicia tiene un fin, sino que siempre luego del fin hay un nuevo inicio...



¡Bienvenida Primavera!



PRIMAVERA


Era una noche azul; la primavera
inundaba mis sienes y mis manos,
y era el mundo, muchacha, un fruto inmenso,
cálido, abierto, mudo y entregado.

Sentí mi carne desprenderse, irse
por el paisaje misterioso y claro,
mi sangre fue con los arroyos lentos,
mi corazón perdióse en el espacio.

Era hermoso en la piel sentir el roce,
hecho leve suspiro, de los astros,
y tener en la mano, dulcemente,
un murmullo de nubes y de pájaros.

Me fundí con el aire, con las cosas,
sentí el fondo del mundo entre los labios
y palpité, en la noche inmensa, grande,
como un tremendo arcángel derramado.

Rafael Morales