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viernes, 3 de septiembre de 2021

Hombre vulgar...


Manifestación / Antonio Berni
                                         
Hombre vulgar, prosaico,
que no sabes de esculturales gestos;
ignoras la plástica moral de los arrestos
y eres en el mosaico
de la especie, la piedra más opaca.
Hombre simple y oscuro
cuyo perfil borroso no destaca
ni un rasgo ni una línea
del gran montón anónimo, y no obstante
bajo el destino duro
revelas un alma broncínea
y una voluntad perseverante.
Hombre modesto, ocupas en la vida
un ignorado puesto;
vida desguarnecida
de toda luz, pequeña
y metódica vida
que silenciosamente desempeña
su misión necesaria.
Eres un héroe reacio
al laurel. Tu ordinaria
existencia circula
en el hueco invariable de su espacio,
lejos de toda lírica estridencia:
no sabe de lirismos tu existencia...

jueves, 21 de enero de 2010

El baño


Hoy he vuelto del baño
con las carnes tostadas por el aire y el sol;
con los cabellos polvoreados de arena.
A mis oídos traigo pegado un caracol
donde la mar resuena
con su perenne arrastre de zumbidos.
Traigo toda la mar en los oídos...

Al salir a la playa,
obstinada la mar me perseguía
con el blanco mordisco de su espuma.
De su seno emergía
desnudándome de agua y arrastrando
detrás de mí jirones de la fría
túnica de sus ondas. Cuando
un nuevo paso hacia la orilla daba,
parecía que tras de mí tiraba
de todo el mar que me siguió bramando.

Se desprendía de mis carnes, roto
en gotas que bañaban las arenas
y evaporaba el sol con el castigo
de sus irradiaciones,
inyecciones de vértigo en mis venas ;
pero el hecho es que el mar salió conmigo
y aquí lo traigo en las palpitaciones
de mis carnes morenas.

Siento en mis labios el sabor salobre
de sus besos, y sobre
mi piel velluda el enconado diente
del sol; y además siento
rozar la tibia comba de mi frente
el aletazo rítmico del viento.

El mar me ha perseguido con su aliento.
Lo siento a mis cabellos adherido;
de todo el mar se penetró mi vida;
por mi epidermis su contacto pasa,
y siento a ese contacto renacida
mi fuerza espiritual, como una brasa.
Su clamor, su clamor muerde mi oído...
Es que el mar me ha seguido
como un perro fantástico hasta casa.

EMILIO FRUGONI (1881- 1969)