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viernes, 24 de mayo de 2019

Tanto amor


Amado con su hermana y su hija adoptiva. Foto: Flickr. Autor: Rachel McLeod Kaminer

Hay tanto amor en mi alma que no queda 
ni el rincón más estrecho para el odio. 
¿Dónde quieres que ponga los rencores 
que tus vilezas engendrar podrían? 

Impasible no soy: todo lo siento, 
lo sufro todo...Pero como el niño 
a quien hacen llorar, en cuanto mira 
un juguete delante de sus ojos 
se consuela, sonríe, 
y las ávidas manos 
tiende hacia él sin recordar la pena, 
así yo, ante el divino panorama 
de mi idea, ante lo inenarrable 
de mi amor infinito, 
no siento ni el maligno alfilerazo 
ni la cruel afilada 
ironía, ni escucho la sarcástica 
risa. Todo lo olvido, 
porque soy sólo corazón, soy ojos 
no más, para asomarme a la ventana 
y ver pasar el inefable Ensueño, 
vestido de violeta, 
y con toda la luz de la mañana, 
de sus ojos divinos en la quieta 
limpidez de la fontana... 

viernes, 26 de mayo de 2017

Éxtasis

Amado Nervo leyendo junto a su hija adoptiva, Margarita Dailliez.

Cada rosa gentil ayer nacida,
cada aurora que apunta entre sonrojos,
dejan mi alma en el éxtasis sumida...
¡Nunca se cansan de mirar mis ojos
el perpetuo milagro de la vida!

Años ha que contemplo las estrellas
en las diáfanas noches españolas
y las encuentro cada vez mas bellas.
¡Años ha que en el mar, conmigo a solas,
de las olas escucho las querellas
y aún me pasma el prodigio de las olas!

Cada vez hallo la Naturaleza
más sobrenatural, más pura y santa.
Para mí, en rededor, todo es belleza:
y con la misma plenitud me encanta
la boca de la madre cuando reza
que la boca del niño cuando canta.

Quiero ser inmortal, con sed intensa,
porque es maravilloso el panorama
con que nos brinda la creación inmensa;
porque cada lucero me reclama,
diciéndome al brillar: "¡Aquí se piensa,
también, aquí se lucha, aquí se ama!".

martes, 24 de mayo de 2016

Si Tú me dices: "¡Ven!", lo dejo todo...

Si Tú me dices: "¡Ven!", lo dejo todo...
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada...
Pero dímelo fuerte, de tal modo

que tu voz, como toque de llamada,
vibre hasta en el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.

Si Tú me dices: "¡Ven!", todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;

mas he de compensarte mi retardo,
difundiéndome, ¡oh Cristo!, como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar.

viernes, 17 de agosto de 2012

En paz

Carta de Amado Nervo a Rubén Darío

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo, poeta mexicano fallecido en Montevideo en agosto de 1919.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Autobiografía



¿Versos autobiográficos ? Ahí están mis canciones,
allí están mis poemas: yo, como las naciones
venturosas, y a ejemplo de la mujer honrada,
no tengo historia: nunca me ha sucedido nada,
¡oh, noble amiga ignota!, que pudiera contarte.

Allá en mis años mozos adiviné del Arte
la armonía y el ritmo, caros al musageta,
y, pudiendo ser rico, preferí ser poeta.
-¿Y después?

-He sufrido, como todos, y he amado.

¿Mucho?

-Lo suficiente para ser perdonado...

Amado Nervo (1870-1919)