Palabras minuciosas, si te acuestaste comunican sus preocupaciones.Los árboles y el viento te argumentanjuntos diciéndote lo irrefutabley hasta es posible que aparezca un grilloque en medio del desvelo de tu nochecante para indicarte tus errores.Si cae un aguacero, va a decirtecosas finas, que punzan y te dejanel alma, ay, como un alfiletero.Sólo abrirte a la música te salva:ella, la necesaria, te remiteun poco menos árida a la almohada,suave delfín dispuesto a acompañarte,lejos de agobios y reconvenciones,entre los raros mapas de la noche.Juega a acertar las sílabas precisasque suenen como notas, como gloria,que acepte ella para que te acunen,y suplan los destrozos de los días.Ida Vitale
viernes, 8 de noviembre de 2024
Accidentes nocturnos
viernes, 1 de noviembre de 2024
Cuando me vaya
Dejaré un silencio en el recuerdo,
sonidos de una voz que fue muy joven,
y un aroma de sándalo y cipreses
para que no me olvides.
Y ahora, cuando el sol desaparece,
y hay promesa de una noche clara,
las estrellas se esconden
y están muertas de tanta nívea luz.
Dejaré abierta la ventana.
Un gorrión divulgará mi huida,
y un frescor de mañana
anunciará mi marcha,
con trémula voz para llamarte.
Cuando me vaya
perderé las praderas,
los bosques encendidos de noviembre,
el verde del jardín en primavera,
la tenue luz de los planetas,
la sonrisa de un niño,
el calor de un amigo,
lágrimas de dolor por los caminos
que transité tan alta,
la caricia de un perro
que dio fuego a mis manos.
Cuando me vaya
habré perdido tantas cosas,
que creceré en trigal
por no morirme.
Mari Luz Escribano
viernes, 25 de octubre de 2024
La memoria
La historia no registra el pan crucificado,el rey sin arcoíris, los niños, de colores,quebrados por el crimen,las batallas de encinarescontra el acero enemigo,las hormigas vencidas por el peso.No registra la naveque arrastra su derivaen aguas extensassin encontrar el puertoque los mapas aseguran,no registra las águilas perdidasen el humo sin luz,la catedral secreta de los pobressólo de llanto adornada.Porque la historiaes la memoria del Olvido.En el silencio de la tierra los metalesse mueven al ritmo de un corazónde llamas no escuchadas:cuando desprende una hoja sonoraen las semillas empiezan cipreses,el musgo guarda sus númeroscon igual cuidado que la profundidada los abismos-Bajo las risas,los siglos, las burlas-.Cuando caen sus heridas,el mar escribe libros en el mundo.Cuando su voz levanta llamadosa los que responden desiertos,todos los ciervos muerden hierba.Cuando, para nadie, corren sus lágrimaspor las soledades,la pesantez se arrepiente en los cuerpos,se celebra una fiesta: el aire.Cuando -como si nada hubiera pasado-,sonríe a sus hermanos con luz de fruto,resplandecen aves en el hielo.Orfila Bardesio
viernes, 18 de octubre de 2024
Carta
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| Carta de Miguel Hernández a Josefina Manresa. [Alicante. Reformatorio de Adultos, 1942] | Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes |
Aunque bajo la tierrami amante cuerpo esté,escríbeme a la tierra,que yo te escribiré.Cuando te voy a escribirse emocionan los tinteros:los negros tinteros fríosse ponen rojos y trémulos,y un claro calor humanosube desde el fondo negro.Cuando te voy a escribir,te van a escribir mis huesos:te escribo con la imborrabletinta de mi sentimiento.
Allá va mi carta cálidapaloma forjada al fuego,con las dos alas plegadas
y la dirección en medio.Ave que sólo persigue,para nido y aire y cielo,carne, manos, ojos tuyos,y el espacio de tu aliento....Ayer se quedó una cartaabandonada y sin dueño,volando sobre los ojosde alguien que perdió su cuerpo.Cartas que se quedan vivashablando para los muertos:papel anhelante, humano,sin ojos que puedan serlo.
Mientras los colmillos crecen,cada vez más cerca sientola leve voz de tu cartaigual que un clamor inmenso.La recibiré dormido,si no es posible despierto.Y mis heridas seránlos derramados tinteros,las bocas estremecidasde rememorar tus besos,y con su inaudita vozhan de repetir: te quiero.Miguel Hernández
viernes, 11 de octubre de 2024
Vuelvo otra vez
Vuelvo otra vezreanudo el pasoaprieto el tiempo que no cedeante la fugacidad de todo estoYo lo sé también y digo,echarán sobre mi túnica suertesy se las disputaránMi foto quedará mohínami foto quedará amarilla sobre el césped.mis letras en un bronce, entre cipreses.Ibero Gutiérrez
viernes, 4 de octubre de 2024
Cuando lloro...
Sueño para soñarlo y no lo sueño. / Callo para escucharlo y no lo oigo.
Acaso es la mirada de mi madre,/ o el recuerdo de mi padre muerto
o es esta pena que me duele tanto./ Mi fatigado corazón te espera
en las ruinosas sombras de la muerte/ y ha de llorar el día que te vea.
La casa del jazmín, la vieja casa./ No existe ya, tal vez no haya existido.
Era un trozo de amor. No era una casa./ Yo no imagino, no puedo imaginar
que se hayan desatado sus paredes/ de aquel temblor de Dios que las llenaba,
de aquella juventud que les ponía/una luz milagrosa en las entrañas.
Sobre el piso de tabla, madera de ilusión/ hoy mi nostalgia me va buscando a gritos
sin encontrar siquiera ni una araña./ La casa del jazmín, la vieja casa.
o es esta pena que me duele tanto./ Mi fatigado corazón te espera
en las ruinosas sombras de la muerte/ y ha de llorar el día que te vea.
La casa del jazmín, la vieja casa./ No existe ya, tal vez no haya existido.
Era un trozo de amor. No era una casa./ Yo no imagino, no puedo imaginar
que se hayan desatado sus paredes/ de aquel temblor de Dios que las llenaba,
de aquella juventud que les ponía/una luz milagrosa en las entrañas.
Sobre el piso de tabla, madera de ilusión/ hoy mi nostalgia me va buscando a gritos
sin encontrar siquiera ni una araña./ La casa del jazmín, la vieja casa.
Carlos Flores Mora
viernes, 27 de septiembre de 2024
Donde habite el olvido
Donde habite el olvido,En los vastos jardines sin aurora;Donde yo sólo seaMemoria de una piedra sepultada entre ortigasSobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre dejeAl cuerpo que designa en brazos de los siglos,Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,No esconda como aceroEn mi pecho su ala,Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,Sometiendo a otra vida su vida,Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.Donde penas y dichas no sean más que nombres,Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,Disuelto en niebla, ausencia,Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;Donde habite el olvido.Luis Cernuda
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