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viernes, 12 de enero de 2024

Helechos

 



Dónde la humedad se guarda
asistidora y mansueta
y el resuello del calor
no alcanza a la Madre Gea,
suben, suben silenciosos
como unas palabras lentas,
en silencio suben, suben
estos duendes manos quietas.

Y cuando tienen la alzada
de la garza o el flamenco,
ya descansan y se quedan
latiendo de su misterio.
¡No pasar por ellos, digo,
dejarlos, que están durmiendo!
Porque sólo yo, fantasma,
ni los doblo ni los hiero.

Óiganlos dormir, dormir
sin moverles un cabello.
Ellos no viven ni mueren,
sólo escuchan el silencio,
y con el silencio hacen
cosa que no conocemos:
sueño de niños o danzas
de unos enanos traviesos.
Quedan así entredormidos
custodiando su secreto
y tal vez mi propio sueño.

Duerman los helechos altos
callados como un secreto,
sigan latiendo dormidos
así, callando y latiendo.

¡Qué dulce su frente fría
y su aspiración de cielo!
En el aire van y van
y restan, restan, quedados,
y se parecen al monje
que entrega en su rezo el alma.
Duerman los helechos altos
que yo guardaré su sueño.

Gabriela Mistral (Chile, 1889 - 1957) 

viernes, 5 de enero de 2024

¡¡Aquellos Reyes Magos!!

 



Reyes Magos de mi niñez

cuando todo era manifiesta alegría,

cuando nadie ni nada ensombrecía

la inmensa felicidad de ese día.

 

Con que poco me conformaba

la muñeca de cartón que me sonreía,

los lapiceros de colores que soñaba

igualitos al arco iris cuando llovía.

 

La víspera de ese inmemorable día

recogía toda la hierba que podía,

el tiesto con agua y pan del otro día

y algún dibujito del Niño con María.

 

Todo para recibir a sus Majestades

que llegarían cargaditos de Oriente,

y, ¡a la cama!, decían mis padres,

que por este barrio pasan antes.

 

Era la única noche que obedecía

y rebosante de felicidad me dormía,

en mis sueños llegaban deslumbrantes

con sus capas y coronas de diamantes.

 

Con las primeras luces del alba

descalza me tiraba de la cama,

y … más que correr volaba.

la inocencia de mi alma.

 

En la Parroquia y en la escuela,

también en la casa de mi abuela

siempre dejaban alguna cosilla

¡por ser buena!, me decían.

 

Hoy lo que yo daría

por volver a aquellas horas vividas

junto a los seres que más quería…

y que colmaron de amor mis días.

 

Como han pasado los años

¡las vueltas que dio la vida!,

aquellos Reyes de antaño

ya no volverán a mi vida.

 

Reyes Magos de mi niñez

¡venid de nuevo a visitarme!,

…aunque entrada en la vejez

quiero volver a ilusionarme.


Fina

viernes, 29 de diciembre de 2023

Mensaje al año que termina

 


Te vimos niño y no te determinamos
porque estabas muy incipiente,
se puede decir que te ignoramos
porque eso hace el común de la gente.

Vimos correr todos tus meses
mientras ibas poco a poco avanzando
y ahora por extraño que parece
apenas hoy te valoramos.

Hoy que estás ya envejecido
que estas a punto de expirar
entonces no quieren echarte al olvido
y algunos hasta se ponen a llorar.

Adiós viejo año, tu hoy te vas, amigo
perdona si te he sido indiferente,
yo por ahora, mi camino prosigo
aunque el mío tampoco es para siempre.


Alejandro José Díaz Valero



viernes, 22 de diciembre de 2023

El columpio


 

¿Qué tanto te gusta columpiarte
y tocar en el aire el azul del cielo?
¡Es de las cosas más emocionantes
que un niño puede hacer en el mundo entero!

Me doy impulso sobre el muro
hasta que puedo ver a lo lejos:
ríos y árboles y ganado,
y todo lo que hay en los campos.

Al bajar veo el jardín, el verde del suelo,
debajo del oscuro marrón del techo,
y hacia arriba de nuevo voy volando,
¡siempre subiendo y bajando!

Robert Louis Stevenson (1850-1894)


viernes, 15 de diciembre de 2023

¿Era por aquí?

Manzanos en flor / Paul Gauguin


¿Era por aquí?
¿O he perdido el camino?
Casi llego a lo alto de la cima
y aún la vislumbro un poco,
si vuelvo la cabeza,
serpeando allá abajo,
la veredita aquella
orlada de manzanos.
Tal vez era la mía.
Y las voces de antaño me
despiertan.
Sopla un viento muy frío,
noto un poco de vértigo
y tengo que seguir
subiendo como pueda,
sin mirar para atrás.
Ya casi estoy llegando
a lo alto de la cima,
y me pregunto si era por aquí.

Carmen Martín Gaite

viernes, 8 de diciembre de 2023

Punta del Este

       Viento, estás loco.
  Hoy te has escapado
  del mar y te has metido,
  todas tus poderosas furias desesperadas,
  dentro del bosque. Allí te veo, escucho
  tus fuertes cabezazos encendidos,
 
     tu rencorosa cólera, esa ira
que se alza en ti de cuando en cuando, como
si quisieras decirnos, inculcarnos
que eres tú el dios, el único elemento.
 
     Estoy dentro de ti, marcho en tu ciega
cerrazón, impelido, golpeado,
tratado igual que si no fuera ese
que se atreve, aun sabiéndote
tan salido de ti mismo, a cantarte.
 
     Falto estás, viento, de razón. Debieras,
por lo menos conmigo, ser más blando.
 
     Pero, no, que estás loco, poseído,
y hoy no sabes ya adónde
arrastrarme con todo en tu arrebato.

                        

                                                                     Rafael Alberti

viernes, 1 de diciembre de 2023

Poema de la canción del agua





Sabe a abriles y a diciembre sabe

a abrazo adolescente

a tornadiza ráfaga 

sabe a fiesta en el alba

sabe a salto que salta por el aire

Sabe a súbita nube sabe a sueño

sabe a cristal de nieve sabe a gota

desmadejada en pétalos callados

Sabe a quiebra de espejo sin remedio

a humo manso en el centro del otoño

a secretas acequias

a reflejo lunar

a temblorosa sábana

a la mojada curva de los cuerpos dormidos

A veces se desboca y en el monte

sabe a alta cumbre derrumbada al llano

A veces sabe a subterráneo anhelo

aprisionado por ardiente lava

A veces sabe a grito y sabe a barro

a veces sabe a tierra cuarteada

a veces sabe a súplica y ceniza

a vórtice infernal

a cataclismo

A veces sabe a trenza despeinada

a aromática rosa de los vientos

a loco baile de hojas y flores

a vino nuevo en cantarinas copas

A veces sabe a viaje sin retorno

a pañuelo en los ojos del doliente

a barco ebrio a estelas fracasadas

a faro que confunde las orillas

A veces sabe a algas y a delfines

a sirena lacustre a juncos como labios

al clamor de la sangre

a azules gozos a mejilla amada

A veces sabe a infancia

y tanto sabe

que este sólo sabor

se roba del cielo

Es el agua viviente

el agua

el agua

Aitana Alberti