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martes, 2 de febrero de 2016

El viaje


Sólo quiero tu casa de ternura,
vivir en su calor.
Eres el mar y la orilla segura
porque el único viaje es el amor.
Reconocer tu alma, qué aventura
de mágico sabor.
Allí tendré profundidad y altura
porque el único viaje es el amor.
Besos desconocidos como puertos
esperan bajo un cielo de mirada.
-Lo demás es dolor.
Hoy vuelvo de países que están muertos,
después de un mar que no me dijo nada,
porque el único viaje es el amor.

febrero 1930 - enero 2011

martes, 26 de enero de 2016

Revancha



Me amarga y me consuela que mañana
cuando a cerrar se empiece esta mi herida
yo te veré pasar junto a mi vida
con tu dicha pequeña y cotidiana.

Mi consuelo será juzgar tu vana
biografía menuda y repetida
y volverme a mirar mi alma escogida,
del verso y de sí misma soberana.

Mas, ¡ay!, que libre y todo, e insobornable
esta fría altivez de nieve y cielo
el dolor de estar solo no me engaña.

...Y, otra vez, al destino irremediable
de no saber tener otro consuelo
que el que me pueda dar mi propia entraña.

(26 de enero de 1926 - 6 de junio de 1996)

Publicado en Garcilaso, octubre de 1943

lunes, 18 de enero de 2016

El diamante



Puede una gota de lodo 
sobre un diamante caer; 
puede también de este modo 
su fulgor oscurecer; 
pero aunque el diamante todo 
se encuentre de fango lleno, 
el valor que lo hace bueno 
no perderá ni un instante, 
y ha de ser siempre diamante 
por más que lo manche el cieno.

Rubén Darío
(18 de enero de 1867 - 6 de febrero de 1916)

jueves, 14 de enero de 2016

El juego en que andamos


"No sé por qué te amo.
Sé que por eso te amo".



Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos, 
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría 
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría 
este amor con que odio, 
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores, 
que me juego la muerte.

martes, 5 de enero de 2016

Los Reyes Magos



-¡Si vos no te portás bien, 
le digo a los Reyes Magos 
que te dejen sin regalo 
y te quedás sin el tren!... 
Es que mi vieja, también, 
un poco se aprovechaba... 
porque esa noche llegaban 
los tres Reyes de Belén 

La carta la había mandado 
sin faltas de ortografía, 
así los reyes veían 
de que era un chico aplicado. 
Hice todos los mandados, 
me lavé hasta las orejas, 
porque ese día mi vieja 
me tenía acorralado. 

La luna hacía brillar 
el lustre de mis zapatos... 
y si ellos fueran chicatos 
¿quién les podía avisar? 
Por eso al irme a acostar, 
puse la almohada a los pies 
y me acosté del revés 
para poder vigilar... 

¡Cuando mas lo precisaba 
me vengo a quedar dormido! 
Me desperté a los maullidos 
del gato de la encargada... 
Ya entraba la madrugada 
de un radiante seis de Enero, 
y un trencito, el más diquero, 
del umbral me saludaba... 

Lo habían dejado de frente 
ya listo para marchar... 
con él me iba a despertar 
a mi madre alegremente 
¡Qué alegría que uno siente! 
-explicarlo yo no puedo- 
¡unas ganas de ser bueno, 
de ser bueno hasta la muerte! 

Al que dejaron sin nada 
fue al hijo de la de al lado... 
¡Cómo se habrían olvidado! 
Siempre "muy bueno" sacaba... 
Con nosotros no jugaba 
porque en seguida tosía, 
y los reyes no sabían 
que el padre no trabajaba... 

Yo comprendí su dolor 
cuando me vio con el tren: 
se acercó a mirarlo bien 
y después lo acarició.... 
A mí me daba calor 
de que me viera jugar 
y en casa lo invité a entrar 
y él también se divirtió... 

¡Cuántos Reyes han pasado 
por la puerta de mi vida, 
y a ml alma dolorida 
cuántas veces la he dejado 
como un zapato gastado 
esperando a su Melchor, 
que le dejara el amor 
para un mundo envenenado! 

Esta noche por los cielos 
llegarán los Reyes Magos; 
vendrán trayendo regalos 
a los chicos que son buenos, 
pero hay otros pibes buenos 
en otro lado de la tierra, 
que por culpa de una guerra.. 
¡no han de pasar los camellos! 

Señor: yo aprendí a rezar 
arrodillado con mi vieja; 
si nunca te fui con quejas 
hoy me tenés que escuchar: 
¿Por qué tienen que pagar 
esos pibes inocentes, 
de que en el mundo haya gente 
que sólo piensa en matar? 

Ellos ¿qué saben de guerras?... 
¡ellos quieren Reyes Magos! 
¡y ellos en vez de regalos 
tienen un miedo que aterra! 
Si vos pararas la guerra, 
pasarían los camellos. 
¡Yo te lo pido por ellos! 
¡por los pibes de mi tierra! 

lunes, 21 de diciembre de 2015

Poema del tiempo


En ese “Christmas tree” que mis hijos han puesto
en un rincón de mi despacho,
las luces de colores se encienden y se apagan
sobre las falsas ramas de un verde tan perfecto.

En la pausa de luz y de penumbra
confusamente enciende mi memoria
lejanas Navidades de mi infancia.

¡Qué tremendo destino y qué terriblemente hermoso!
Ahora ocupo el sitio de mi padre
y el que entonces tenía es hoy el de mis hijos.
Me borro y me enriquezco y me desvivo,
me pongo tras sus ojos para mirar la noche alegre, limpia
de tantas amarguras, de tan profundos decisivos huecos,
del dolor de vivir hacia la muerte.

Y poco a poco las palabras cambian,
 la “silent night”, la “holy night” se quiebran
en un sonar de viejos villancicos
y veo a los muchachos que cantaban pidiendo el aguinaldo,
a quienes yo envidiaba porque andaban casi descalzos en la nieve,
niños de la intemperie y la aventura.

Y soy y vuelvo a ser y aquí, a mi lado,
mi padre está partiendo los turrones
y mi madre dorando su sonrisa,
y Victoria y Antonia, mis hermanas,
y la sonrisa madre se pone ahora en labios de mi esposa
y yo soy yo y Alfonso, Miguel, Pilar, Antonio y Vicky,
y todo vuelve a ser y a ser más bello
en la unidad de tiempo que es la vida.


lunes, 14 de diciembre de 2015

Como la mar, los besos


No importan los emblemas
ni las vanas palabras que son un soplo sólo.
Importa el eco de lo que oí y escucho.
Tu voz, que muerta vive, como yo que al pasar
aquí aún te hablo.

Eras más consistente,
más duradera, no porque te besase,
ni porque en ti asiera firme a la existencia.
Sino porque como la mar
después que arena invade temerosa se ahonda.
En verdes o en espumas la mar, se aleja.
Como ella fue y volvió tú nunca vuelves.

Quizá porque, rodada
sobre playa sin fin, no pude hallarte.
La huella de tu espuma,
cuando el agua se va, queda en los bordes.

Sólo bordes encuentro. Sólo el filo de voz que
en mí quedara.
Como un alga tus besos.
Mágicos en la luz, pues muertos tornan.