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viernes, 10 de agosto de 2012

¡Feliz día del niño!



En este día del niño ¿por qué no regalar un libro?. Nada mejor que obsequiar el placer de la lectura: despierta la imaginación, amplía el vocabulario, ejercita la reflexión.

En la niebla


"Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros". 

¡Qué extraño es vagar en la niebla!
En soledad piedras y sotos.
No ve el árbol los otros árboles.
Cada uno está solo.

Lleno estaba el mundo de amigos
cuando aún mi cielo era hermoso.
Al caer ahora la niebla
los ha borrado a todos.

¡Qué extraño es vagar en la niebla!
Ningún hombre conoce al otro.
Vida y soledad se confunden.
Cada uno está solo.


Hermann Hesse
 julio  1877 – agosto 1962

miércoles, 8 de agosto de 2012

Más poesía


 Salgo a la calle. Dudo hacia cuál lado
dirigirme. Da igual un sitio que otro.
Todas las direcciones se bifurcan
en incomodidad o aburrimiento.

De la alta oscuridad baja la lluvia
tropezando en las ráfagas del aire
y se agarra al cabello, manos, traje...

Es bueno caminar en la llovizna.
Es bueno andar despacio bajo el agua.
Sin rumbo uno asimismo, lluvia y viento,
como agua y soplo, nada, por la calle.

* * * * *

Los nudillos golpean los cristales
de un bar en una esquina. Hasta mí arriba
mi nombre que me busca entre la lluvia.

Es grato oír el nombre que uno lleva.

Es grato descubrir que uno aún importa.
Que importa a sus amigos que le llaman
cuando pasa uno andando por la calle.

José María Fonollosa (agosto 1922 - octubre 1991)

lunes, 6 de agosto de 2012

Rosa de Hiroshima

Piensen en la criaturas
Mudas telepáticas
piensen en las niñas
Ciegas inexactas
Piensen en las mujeres
Rotas alteradas
Piensen en las heridas
Como rosas cálidas
Pero oh no se olviden
De la rosa de la rosa
De la rosa de Hiroshima
La rosa hereditaria
La rosa radioactiva
Estúpida e inválida
La rosa con cirrosis
La antirosa atómica
Sin color sin perfume
Sin rosa sin nada.

Vinicius de Moraes

viernes, 3 de agosto de 2012

Yo llevo

Yo llevo entre mi espíritu encendida 
la hermosa luz del entusiasmo ardiente; 
amo la libertad más que la vida 
y no nací para doblar la frente,
 
Por eso estoy aquí de altivo y fuerte, 
tu fallo espero con serena calma, 
porque si puedes decretar mi suerte, 
nunca podrás envilecerme el alma.
 
Hiere, yo tengo en la prisión impía 
la honradez de mi nombre por consuelo. 
¿Qué me importa no ver la luz del día 
si tengo en mi conciencia la luz del Cielo?
 
¿Qué importa que entre muros y cerrojos 
la luz del sol, la libertad me veles, 
si ven celeste claridad mis ojos?...

Lauaxeta
agosto 1905 - junio 1937

martes, 31 de julio de 2012

El viejo y el mar

Escritorio de Hemingway en Key West, Florida.

   "Se quedó dormido enseguida y soñó con  Africa, en la época en que era 
muchacho y con las largas playas doradas y las playas blancas, tan blancas que 
lastimaban los ojos, y los altos promontorios y las grandes montañas pardas. Vivía 
entonces todas las noches a lo largo de aquella costa y en sus sueños sentía el 
rugido  de las olas contra la rompiente y veía venir a través de ellas los botes de 
los nativos. Sentía el olor a brea y estopa de la cubierta mientras dormía y sentía 
el olor de Africa que la brisa de tierra traía por la mañana..."

Fragmento de El viejo y el mar de Ernest Hemingway
(21 de julio de 1899 - 2 de julio de 1961)

viernes, 27 de julio de 2012

Volver p'atrás


¿Que no mire p'atrás? ¿Que el tiempo juido
    Nunca más ha e volver?
¿Que es mejor en la zanja del olvido
    Sepultar el ayer?

Bien se ve que ricién abrís los ojos
    A la vida, gurí;
Cuando sintás los caracuces flojos
    No has de pensar ansí.

¿Pa qué al flete e soñar vi a darle apronte
    Si está maceta ya,
Si por juirle al camino vive a monte
    Como el guasuvirá?

Cuando a juerza e penar yegués a viejo
    Como yo, ya verás
Por qué quisiera ser como el cangrejo
    Que anda siempre p'atrás.

¿Que vivir otra vez lo ya vivido,
    Si jué amargo el vivir,
Es sufrir otra vez lo ya sufrido,
    Que es más pior que morir?

Pero tamién v'haciéndose de a poco
    Callo en el corazón...
¡Bien amarga es la yerba y yo soy loco
    Po'el mate cimarrón!

Por eso al ver tranquiar hoscos y lerdos
    Mis días sin amor,
Ato a soga el ternero e los recuerdos
    P'apoyar la lechera del dolor...

José Alonso y Trelles
mayo 1857 - julio 1924


En tu Biblioteca Recreativa podés encontrar más poesías de este entrañable autor.